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El ofrecer una perspectiva al cine siempre será un reto interesante. A24 entendió antes de jugar, que  la confianza y, sobretodo, el invertir en un proyecto no es algo muy común que se de hoy en día dentro del medio. 

moonlight a 24

Las grandes casas productoras buscan llegar a un mercado básico, ese que les de en gran cantidad el dinero para poder seguir subsistiendo.

Si bien es comprensible que cuando alguien invierte siempre buscará afianzar un bien económico, el cine no deja de ser arte, igualmente es un medio de comunicación, por lo cual la calidad siempre debería ser algo primordial en la realización cinematográfica; lamentablemente las opciones de encontrar este tipo de productos es algo muy raro en la actualidad.

Por ejemplo, en los años sesenta –tanto en occidente como Europa– eran muy palpables los cambios sociales, el cine en su papel de medio de comunicación no solo debió cumplir con su afán de entretener; fue clave en la forma de expresión y percepción del pensamiento. Un movimiento clásico de citar, sin duda es la nueva ola, que regresó las glorias al cine francés.

Tomando como ejemplo algo tan real y tan sutil como la vida misma, un grupo de valientes periodistas y genios en sus áreas como Francois Truffaut, Jean Luc Godard, Agnes Varda, Eric Rohmer, Claude Chabrol, Louis Malle, Jacques Rivette o Roger Vadim, por citar a algunos, llevaron la expresión de la vida y sobre todo los ángulos menos vistos de la cotidianidad para hacer arte cinematográfico.

Sin la necesidad de ostentosas producciones y grandes efectos, pero si con la calidad alternativa tanto estética como de apreciación e historia que le dio un refrescante giro al cine, todo surgido desde la revista Cahiers Du Cinema de André Bazán que vieron en el realismo la posibilidad de dar entretenimiento, pero sobretodo, calidad al espectador.

Es complicado comparar a A24 como una rama de la transcendental nouvelle vague, sin embargo podemos mencionar que en cuanto a las oportunidades que han nacido de la mano de A24, si podemos tolerar el sonrojo de las probables burlas de la prensa especializada.

Pero siendo honestos, ¿qué otros estudios pueden darse el lujo de darles ese empujón extra a muchos de los grandes iluminados del cine actual?

Corría el inicio del 2010, las alternativas al cine con nuevas e interesantes historias eran de pequeñas productoras que lamentablemente no podían sostenerse ante. las exigencias económicas. Muchos actores tenían que probarse en papeles más populares y varios directores se comenzaban a perder entre las pocas oportunidades que existían o el vender su alma de formas más que retorcidas a gente como Harvey Weinsten.

La necesidad da la opción a la oportunidad, esa máxima la entendieron a fondo Daniel Katz, David Fenkel y John Hodges; este trío de productores habían tenido bastante éxito en chispazos que dieron para soñar y alzar carreras de grandes talentos actorales y de dirección.

Katz se destacó con estrella propia en Guggenheim Partners, sus apuestas las muy conocidas y bastante exitosas The Social Network, Zombieland e incluso la saga Twilight fueron semillero de los jóvenes actores como Jesse Eisenberg, Emma Stone, Robert Pattinson; o dar a conocer el trabajo en dirección de Ruben Fleischer, pero sin el miedo de trabajar con consagrados como David Fincher.

Por su parte, Fenkel mostró su éxito en la producción con Oscilloscope Films, además el complemento para ese tándem llego de la mano de John Hodges, su experiencia y buen ojo adquirido en Big Beach Films.

Los tres siempre han mostrado una pasión genérica en común, amar correr riesgos en sus proyectos y ante todo, libertad creativa para sus creadores.

Algo muy importante a destacar sobre A24 es tener dos premisas marcadas en casi todas sus películas, el destacar el trabajo estético y el desarrollo del guion para poder darle toda la libertad absoluta a sus creadores, es por ello que nos viene el guiño con los franceses en ese caso; la elasticidad se obtiene de la cotidianidad de llevar a la pantalla distintas facetas reales del comportamiento humano.

La apuesta que comenzó por proyectos por los que ninguna productora hubiera dado su dinero dio frutos; la fascinación por la mirada más autónoma y ante todo más incluyente ha sido la gran bandera de A24; podríamos decir que todo comenzó con la eléctrica Spring Breakers de H. Korine, pero que mostró su independencia ante el mundo con Moonlight de Barry Jenkins, para encontrar la belleza de cualquier origen.

Yorgos Lanthimos, Alex Garland, Robert Eggers, Ari Aster, Lulu Wang, James Franco, Trey Edward Shults, Greta Gerwig, David Lowery; todos en distintos momentos han recibido no solo el cálido abrazo de A24, sino que les han dado la libertad para poder desarrollar proyectos que han sido icónicos en esta década que esta terminando.

A24 no solo se está alojando en el gusto del espectador, su forma inclusiva y las oportunidades que dan a muchos cineastas y actores, la están haciendo ser una consentida en el ambiente independiente que a todos nos tiene cautivados; mostrando desde su sitio web, su marketing e inclusos sus podcasts.

La libertad creativa es su parteaguas que ya les trae jugosas recompensas en forma de prestigio y de bienes económicos.

No sabemos si lograrán al final tener el impacto de mi comparación con la nouvelle vague, sin embargo, A24 ha entendido las reglas del juego, pero lo hace de forma diferente, muy distinta al Hollywood actual, pero que ha comprendido que negocio y arte pueden ir de la mano

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