Con una potente alineación estelar, Serpyants estrena su segundo álbum. Ritos Falsos (2020) es una corta pero concisa obra de rock, lista para mover cabezas y confrontar realidades.

serpyants ritos falsosLlega en medio del encierro el nuevo disco de Serpyants. Esta banda que ha llamado la atención desde sus inicios. Una propuesta nacional con agresivo estilo crust-punk presenta Ritos Falsos, su segundo LP. Su formación denota experiencia, ya que se integra por músicos con más de 10 años en el rock mexicano.

Normand Olea (Ducto, Hummersqueal, Tormentas), Willy Chávez (Gula), Diego Román (Sr. Bikini, Vadrok), Jerry Romo (Los Ateos, Father Saturnus) y David Andrade (Sour Soul, Contra, Beretta) completan la alineación.

Al igual que en su disco debut, trabajaron bajo la batuta de Javier Tovar y Rodolfo Adame de Oleo Rockers. En la producción de Ritos Falsos es notoria la evolución, resultado de esta fructífera relación. A diferencia de Desierte (2018), Serpyants amplía su espectro de influencias. Aun así, la potencia de guitarras y bajos permea más en los sentidos, logrando sus perturbadores objetivos.

La banda radicada en Ciudad de México no deja abajo a los fans de su estilo hardcore y crust-punk. Desde los primeros segundos de Índigo, los gritos de Normand Olea demuestran su estrepitosa potencia. Pero también los guitarrazos sobresalen en este nuevo álbum. Armonías más sofisticadas y concisos acordes, atrapan mejor que en anteriores esfuerzos.

A partir del primer track de Ritos Falsos, las letras denotan estabilidad y perturbación. Las aristas del dolor se despliegan a lo largo de los siete temas del disco. Hoguera baja las armas para un inicio, que emula una marcha militar. Intempestivamente su faceta más grindcore atropella al escucha, mientras la ejecución de cada músico aumenta en frenesí.

El estilo de Serpyants no tiene dificultad para mutar entre el harcore punk y el metal más pesado. Su tercer track y sencillo oficial Sal, es uno relativamente digerible para los incautos. Pero no por eso su intensidad gutural disminuye, y más bien refleja el sufrimiento en cada frase. “Soy adicto a la agonía” declama el atormentado personaje de este adictivo single.

Complejo critica los miedos propios, a la vez que ofrece los fragmentos más atractivos para el head-banging. A estas alturas es incuestionable apreciar la habilidad de Diego Román al bajo. Sus versátiles líneas concuerdan con las oscilaciones rítmicas del disco, también llevadas a flote por David Andrade en la batería.

Niños Rata es de los temas largos del disco. Como la letra misma, su energía revienta en diferentes momentos, cual marea de eléctricos subes y bajas. El tema devela la falta de empatía y la escondida agresividad que nos ha dejado la modernidad.

La transición con Mar, siguiente tema en el tracklist, es con una elegante pero tenebrosa atmósfera auditiva. Uno de los lapsos más interesantes del Ritos Falsos, transformándolo por instantes en una oda de metal progresivo.

Aun así, los gritos nos mantienen en la angustia de su superficie, labrada por los anteriores temas. En Mar, los Serpyants intercalan con voces más limpias alrededor de letras de súplica, nostalgia pura ante la desesperanza.

Para finalizar el camino, Conflicto truena como un grito de guerra ante todo aquello que provocó el sufrimiento develado anteriormente. No podían dejarnos sin su mejor faceta agresiva, lista para explotar en círculos de slam cuando esto suene en vivo.

Aunque su punto final no es la canción de estructura más sorprendente, permite a Serpyants desplegar su excelente ejecución. Habilidad reflejo de su experiencia y que sostiene el provocador vértigo del recorrido de Ritos Falsos.

En tiempos de tranquilidad, les recomendamos llenar de energía su habitación con el nuevo disco de Serpyants. Pueden escuchar Ritos Falsos en las distintas plataformas. Compártenos qué te gustó y qué no de esta potente all-star-band nacional.

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Reseña Panorama
Calificación
Ismael Lara
Apasionado de Conciertos y Nuevos Lanzamientos. Músico neceando desde la Perla Tapatía.