UNKLE comenzó su andadura a finales de los años noventa como el proyecto de James Lavelle, uno de los hombres del momento gracias a su buen hacer en el sello Mo Wax, hogar de muchos proyectos asociados con el sonido Trip Hop que tuvieron bastante éxito.

The Road: Part II (Lost Highway)
Portada The Road: Part II (Lost Highway)

Al principio sus compañeros fueron Tim Goldsworthy – quien más tarde formaría el sello DFA junto con James Murphy – y Kudo en diferentes etapas, pero con quien lograría ascender a los cielos fue con DJ Shadow, a quien ya publicó en su sello un poco antes su obra magna Endtroducing y que fue el encargado de producir el genial Psyence Fiction, en el que logró reunir a lo más granado del panorama Hip-Hop y rockero de la época, con nombres notables como los de Lyrics Born, Mike D de los Beastie Boys o Thom Yorke. Poca broma.

Tras este pelotazo llegaron los laureles y la ruptura del proyecto con DJ Shadow. Tras él recogería el testigo Richard File, un productor asociado al sello Mo Wax que fue el encargado de llevar las riendas de la producción de un Never, Never, Land empequeñecido en comparación con el anterior trabajo, aunque contase también con músicos de primera fila como Robert del Naja de Massive AttackJarvis CockerBrian EnoJosh Homme e Ian Brown. Pero el cambio de productor y de rumbo no le sentó demasiado bien ni al proyecto ni al público y todo comenzó a perder un poco de fuerza.

Tampoco ayudó la caída en las redes de la fama y de la cocaína de Lavelle, lastre que le llevó a perder casi todo y a obligarse a reinventarse y a sacar discos cada vez menos inspirados. War Stories tuvo su gracia gracias una nómina de colaboradores de nuevo impresionante (Autolux, Ian Astbury y un Josh Homme que repetía) y algunos temas se salvaban, pero la fórmula ya no resultaba igual de inspiradora ni de cautivante que al principio.

Después de varios años y unos cuantos discos (bastante turbios y descafeinados) nos encontramos con Lavelle que trae mejor cara gracias a The Road: Part 2, un buen trabajo que recupera en parte aquel brillo y genialidad de su primer LP, pero que gracias a un leve cambio de sonido y estilo logra cosechar algunos momentos notables e ideas interesantes y bien desarrolladas.

Lo primero que notamos en el disco, al igual que en la primera parte que salió en 2017 de lo que será la trilogía llamada The Road, es que la falta de estrellas vocales y productores que en los últimos trabajos había tenido, en esta ocasión es bien cubierta, al grado de generar curiosidad para querer escuchar el resultado con tan solo ver su nombre en los créditos.

El gran Mark Lanegan, junto al físico y músico Brian Cox, son dos de las cuatro nombres que aparecen en Requiem (When You Talk of Love), una pista de fantasía espacial que abre el universo del The Road: Part 2/Lost Highway. A continuación, Ar.Mour junto a Miink y Elliot Power en el que de inmediato se postula para mejor canción del material con esa esencia del Trip Hop verdadero.

Tom Smith de Editors, junto a Philip Sheppard son el siguiente acto en The Other Side, una canción que sin problema puede ser otro de los sencillos. Elliot Power y Miink, en otra de bastas apariciones, resaltan de nueva cuenta en Nothing to Give que se destaca por ser conducida en la batería por el estadounidense Jon Theodore, actual miembro de Queens Of The Stone Age y ex integrante de The Mars Volta.

Long Gone, Only You y The First Time Ever I Saw Your Face, matan de manera muy notoria el dinamismo del LP siendo reproducidas una tras la otra. Crucifixion / A Prophet, donde Tom Smith colabora junto a Ian Astbury de The Cult le dan un toque oscuro al track que por momentos parece levantar pero no lo logra del todo. Powder Man y Kubrick, esta última junto al mítico Mick Jones, guitarra de The Clash, son en un tono semi-lento que casi entierra el trabajo y su pequeña gran primera parte.

La mente se despeja un poco hasta Find an Outsider en conjunto con The Big Pink en una pieza interesante que suena muy similar a lo que los propios The Big Pink crean.

Days and Nights y Reprise hacen caer de nuevo a aquel agujero que raya sobre lo aburrido y tedioso, para después rematar con un final con Touch Me ft. Liela Moss y su explosividad de sintetizadores en algo inclinado hacia lo techno y que remata de cierta manera buena este nuevo disco de UNKLE que tiene algunos chispazos, pero que como disco, está por debajo de las expectativas.

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