Peter Murphy, el rey vampiro del rock, regresó a México después de casi seis años para celebrar los cuarenta años del In the Flat Field de Bauhaus.

Dicha producción es  el disco debut de la mítica banda pionera del rock gótico y del post punk, solo que en esta ocasión el show era aún sumamente más especial, ya que si bien los 40 años de celebración no fueran suficientes, David J, quien fuera otra piedra angular de la rememorada agrupación inglesa, acompañaría en este tour a Peter Murphy en un Teatro Metropolitan que lució esplendoroso ante la oscuridad de los ídolos góticos.

La temporada de conciertos (que realmente es todo el año) al fin dio comienzo, y qué me mejor manera que con un show tan majestuoso como la que dio el que fuera líder de Bauhaus.

Se sabe con certeza que el público del post punk y de lo gótico, es demasiado exigente y básicamente se enfocan solo en lo que es de su agrado; y en este caso Descartes a Kant no lo era. Desde su anuncio como banda telonera en el concierto, los fans no pararon de reclamar y emanar furia por dicha noticia. Y así, con la arrogancia y decisión firme, el Metropolitan lució a máximo un 20% de su capacidad durante la presentación de las jaliscienses.

Descartes a Kant, aún promocionando su más reciente material Victims Of Love Propaganda, dieron un show bien ejecutado, con sus clásicos performance teatrales y coreografías que decoraban sus canciones difíciles de digerir y que en momentos sacaban un poco de onda, donde uno no sabía si ya había terminado el tema para aplaudir o solo era una pausa dentro de la misma canción.

Y si, aunque sinceramente algo fuera del concepto con Peter Murphy, Descartes a Kant tocó bastante bien con todo y esa tensión incómoda de todo el foro y patanés de un par de sujetos que reían descaradamente de la agrupación tapatía al término de cada track.

Al fin llegó la hora de que “el padrino del goth” saliera, ya con un Teatro Metropolitan a full y a la espera de algo espectacular.

El primer set fue dedicado plenamente al festejado de la noche, el In the Flat Field y su tracklist ejecutado en orden: de principio a fin empezando con Double Dare, continuando con la homónima In the Flat Field, luego God In an Alcove, Spy In The Cab, Small Tall Tinks, St. Vitus Dance, Stigmata Martyr y Nerves, dejando a Dive para tocarla más adelante.

Para el segundo set los protagonistas siguieron siendo los clásicos de Bauhaus en las que incluyeron: Kingdoms Coming, Burning from the Inside, Bela Lugosi’s Dead que fue uno de los momentos cumbres y donde Murphy lució cuál auténtico vampiro al taparse el rostro frente a una luz que lo iluminaba de arriba hacia abajo.

She’s In Parties le siguió después y también soltó la ovación de la gente. Y para finalizar, Kick In The Eye y The Passion Of Lovers finalizaron la segunda parte con una energía tremenda que en verdad nos generaba ganas de saltar en cada tema, pero era imposible por las butacas.

Para el encore, Peter Murphy y David J con el resto de la banda se desenfrenaron con la pieza faltante del In the Flat Field, que no era otra que Dive, y continuaron con la que creíamos muchos era la finalización definitiva, el grandioso cover a David Bowie, Ziggy Stardust, en la que se alcanzó el clímax total del frenético acto de Peter Murphy y compañía.

Pero no, existió un segundo encore, aunque breve pero emotivo en el que únicamente salieron Peter y su guitarrista a interpretar The Three Shadows Pt. ll, espalda a espalda, para dar fin al que estoy seguro será uno de los shows más emotivos del 2019. Si, con todo y que fue el primer concierto del año en México.

Peter Murphy sigue manteniendo esa energía y esa voz fantástica para ofrecer momentos increíbles. Porque si, seamos realistas, una reunión de Bauhaus con todos los integrantes originales es casi imposible de suceder por todos los problemas que tuvieron, pero lo que se vivió el viernes 11 de enero del 2019 en el Teatro Metropolitan con un setlist entero de Bauhaus, será simplemente inolvidable.

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