Vaivén es una palabra que significa movimiento de un lado a otro, ida y regreso pero sin ir a algún lado. El Festival Vaivén hizo honor a su nombre, yendo hacia arriba con grandes presentaciones y mucha música, pero regresando hacia abajo con detalles que entorpecieron la experiencia.

Con una segunda edición, el Festival Vaivén cambió de sede y diseñó un atractivo cartel para llenarse con un público multifacético.

Dentro del cartel había de todo un poco. Propuestas de bandas independientes, bandas consolidadas con mucho rock y electrónica principalmente.

El lugar era hermoso, con parques, flores, un clima cálido, mucho sol y espacio. Fue acertado tener dos escenarios juntos, donde al terminar en uno, el público solo tenía que girar o caminar un poco para disfrutar del siguiente show que salía prácticamente enseguida.

Por otro lado, también existía una tercera opción de escenario, alejado y enfocado a la fiesta alternativa, con música para bailar durante horas, incluso como after después de terminar con las presentaciones de los escenarios principales.

Por el gran espacio, daba la impresión de que el lugar no estaba lleno (lo cual es de agradecer, puesto que se podía transitar por donde quisieras sin problema). Había muchos puntos de venta de cervezas y los baños alejados, los cuáles nunca sufrió de saturación de personas.

Había mucha seguridad e iluminación, lo cual daba confianza para estar atento al show y no en cuidarse a uno mismo de los demás.

Las presentaciones fueron excelentes, de gran calidad y al nivel. El sonido era potente y claro y el cierre con Empire of the Sun fue espectacular.

En el festival, esos fueron sus movimientos ascendentes, pero lamentablemente sucedió el regreso, el vaivén que opacó lo bueno del evento.

  • La dinámica de cobro de los alimentos. Primero en una caja y luego tenías que ir al foodtruck para pedir tu orden. Era como una kermés que nos tenía a todos confundidos y con largas filas tanto para pagar como para pedir y recibir.
  • El VIP vs. el espacio general. Enfrente de los escenarios ocupaba todo el VIP y era bastante espacio, con sus plataformas donde había mesas y sillas, lugares que nunca se llenaron, dejando la parte de atrás como general, el cual ocupaba mucho más espacio. Se veía raro desde el escenario, parecía que no estaba lleno el lugar.
  • La lluvia. Ok, no podemos culparlos de que lloviera, pero parece que no fue prevenido completamente, provocando un retraso en los horarios de las bandas. Mon Laferte salió con casi una hora de retraso y así hasta que terminaron todos los shows. Empire of the Sun terminó a las 4 am.
  • El comportamiento de algunos asistentes. Ya sea por el alcohol o por alguna sustancia psicotrópica, hubo varias personas que arruinaban la experiencia de los demás, ya sea con agresiones verbales, físicas o que se sentían con todo el derecho de arrancar flores, pisar plantas y destrozar parte del inmueble (no seas acá, está chido el lugar).
  • La caída de Kim. Ya había un retraso de las bandas y cuando Matt and Kim iba a comenzar, Kim se cayó y lastimó la rodilla. Con toda la actitud y una evidente cara de dolor, salieron a tocar, pero su show fue corto (como 5 canciones) porque ya no pudo seguir más. Bad luck Kim! 🙁
  • Las fallas de sonido. De repente muy alto; de repente muy bajo. A veces se disparaba el volumen o se iba completamente. A veces mal ecualizado. Creo que no hubo artista o banda que volteara a ver con enojo al ingeniero de audio y le reclamara algún detalle.
  • El transporte oficial. No eran nada baratos los boletos de transporte redondo. Se prometían horarios continuos tanto para ir como regresar (cada hora), pero no sabemos si no tenían suficientes autobuses o choferes, porque hacían bastante tiempo para juntar al mayor número de personas para una unidad. (Por experiencia propia, abordé un bus de regreso a las 4 am y se quedó parado hasta las 6 am para llenarse. Llegué a casa casi a las 10 am. Sí, te odio Live Tours.)

Con todo este vaivén de detalles el festival fue cumplidor. Si hay una edición 2018, esperamos que tengan en cuenta todas sus áreas de oportunidad para mejorar y así logren situarse entre uno de los eventos más esperados del año.

Fotos: Daniel Tostado

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