Hocico, una de las bandas más emblemáticas del género Aggrotech y de origen nacional, ofreció una noche en la CDMX, donde consolidó a su base de fans y seguro atrajo a nuevos.

La hora de entrada del evento se marcaba a las 20 horas, además de enlistar una serie de presentaciones previas para calentar ánimos entre los asistentes.

El ambiente oscuro. Gente con ropas negras, en su mayoría adultos arriba de la tercera década, listos para ver a una banda nacional, de culto en la ciudad pero exitosa y alabada en Europa.

Cuando llegué se encontraba un DJ amenizando el lugar, con pocos asistentes. En el fondo se proyectaba el nombre de Antom One, uno de los primeros abridores a lo que auguraba como una gran noche llena de electro-industrial y todos sus derivados.

Enseguida de este set salió un hombre con una computadora y hardware para dar su presentación. Se trataba de Salem Witch Switch, de Costa Rica. Indagando un poco, él mismo cataloga su sonido como: Psychedelic Trance Dubstep Power Noise.

El acto comenzó muy denso. Sonidos irreconocibles, ruido en demasía para mi gusto. Pero poco a poco agarró ritmo para convertirse en un techno muy experimental, y como lo dice el mismo Salem, te pone en trance.

Fue menos de una hora de esta presentación. Tuvieron que avisarle que ya había terminado su tiempo. El público se quedó con ganas de escuchar un poco más sobre esta propuesta. Salem también mostró su desencanto cuando tuvo que terminar de manera abrupta su participación.

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Salem Witch Switch

Llegó el turno de Colts, talento nacional que ya lleva un rato dándole a su propia música. Colts es un dúo que se cansó de tocar lo mismo que otros DJ’s y decidió crear su propio sonido.

Por lo que vi en la presentación, tuvieron un público muy complicado. Hubo rechifla, gritos y poco respeto hacia su propuesta.

El dúo también tiene un sonido muy experimental, con capas oscuras y lentas para esa hora, en ese recinto, previo a Hocico. El mood no fue el correcto y todo indica que también fueron avisados de terminar su acto ante la impaciencia del público.

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Colts

Le pasaron la batuta a Persefone Quinzeel, DJ que se fue a la segura con temas potentes. Tracks largos, sin tomar riesgo de mezclas elaboradas y que colocó al público nuevamente en el mood agresivo.

Los asistentes se mostraron contentos con la selección musical y aminoraron su impaciencia para ver la presentación estelar: Hocico.

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Persefone Quinzeel

Minutos antes de la medianoche se proyectó una cuenta regresiva en la pantalla. Era el aviso para que comenzara la banda principal. Todos aprovecharon para ir por una cerveza, asegurar su lugar y estar atentos al comienzo.

Cuando la cuenta llegó a cero todo el mundo explotó en júbilo, pero unos detalles técnicos retrasaron unos minutos más su salida, lo cuál rompió con la magia del momento.

Se proyectó un video musical de Hocico, y al término salieron al escenario Racso Agroyam en los sintetizadores y después Erk Aicrag que con su potente voz retumbó el recinto.

Ritmos agresivos, la voz furiosa, distorsionada, saturación de melodías. Todos brincaron, explotaron y se dejaron envolver por esos densos beats veloces.

La espera fue larga. Los abridores tuvieron un público muy extraño. Pero nada de eso importó al momento de que Hocico salió a dar lo mejor de sí.

Erk no podía estarse quieto en un solo lugar. Iba de un lado a otro, gritaba, desafiaba a la gente y exigía que ellos dieran también lo mejor de sí. Se notaban sus ganas de hacer una noche memorable.

En algún momento se acercó al público. Logró conectar desde la primera canción y todo lo sufrido anteriormente se olvidó. Hocico fue brutal y eso es lo importante.

Cada asistente tuvo sus momentos épicos. Yo tengo los míos e invito al lector a no perderse una próxima presentación de esta banda para tener los suyos. Déjense sorprender por Hocico, el dúo mexicano que es más querido en el extranjero.

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