Basta con que suene el primer acorde de Vivo, Hipnotízame o El Microbito para que una habitación, un auto o una multitud entera parezcan regresar a otra época.
En el caso de Fobia, esa capacidad de viajar en el tiempo se ha convertido en una de sus mayores fortalezas. La banda que comenzó a construir su historia a finales de los años ochenta continúa encontrando nuevas generaciones dispuestas a cantar sus canciones, y ahora prepara uno de sus encuentros más importantes con el público capitalino.
El 23 de octubre de 2026, Fobia llegará al Palacio de los Deportes de la Ciudad de México, en una primera fecha que, ante la demanda, tendrá una segunda presentación el 24 de octubre, ambas programadas a las 20:00 horas.
Para dimensionar lo que significa este regreso hay que volver a 1990, cuando Fobia publicó su álbum debut homónimo y comenzó a ocupar un lugar propio dentro del entonces creciente movimiento del rock en español.
Producido por el argentino Marteen Andruet y grabado entre Ciudad de México y Nueva York, aquel disco presentó una propuesta que se alejaba de los lugares comunes del rock mexicano de la época: había guitarras, pero también psicodelia, pop, humor, criaturas fantásticas y una imaginación lírica que parecía venir de un cómic extraño.
El Microbito, escrita por Francisco Huidobro cuando tenía apenas 17 años, se convirtió desde entonces en una pieza fundamental del repertorio de la banda. Fobia había encontrado una fórmula peculiar: podía ser accesible sin dejar de ser extraña, oscura sin renunciar al sentido del humor y profundamente mexicana sin necesitar explicarlo.
La década siguiente sería decisiva. Después de Fobia llegarían Mundo Feliz (1991), Leche (1993) y Amor Chiquito (1995), discos que ampliaron progresivamente el lenguaje de la banda y terminaron convirtiéndola en una de las agrupaciones fundamentales del rock mexicano de los noventa.
Amor Chiquito, producido por Gustavo Santaolalla, representó un punto particularmente alto: canciones como Vivo, Hipnotízame y Descontrol mostraron a un grupo capaz de combinar sofisticación sonora con melodías destinadas a permanecer en la memoria.
Muchos identifican precisamente este álbum como una pieza clave para comprender la evolución del rock en español de finales del siglo XX. Después vendría una separación y, años más tarde, el regreso de Fobia, demostrando que aquellas canciones no habían quedado congeladas en el pasado, sino que continuaban creciendo con quienes las habían escuchado por primera vez.
Uno de los momentos que mejor explica la capacidad de Fobia para reinventarse llegó con su MTV Unplugged. Grabado en el Frontón de la Ciudad de México, el especial fue particularmente singular dentro de la historia del formato: se realizó sin público presente y aun así consiguió conservar una intensidad extraordinaria.
La banda, integrada entonces por Leonardo de Lozanne, Paco Huidobro, Iñaki Vázquez, Jay de la Cueva y Cha!, reconstruyó 13 canciones utilizando nuevos instrumentos, arreglos y recursos escénicos. El resultado permitió escuchar desde Pesadilla y Veneno Vil hasta 2 Corazones, Hoy Tengo Miedo, Vivo y El Microbito desde una perspectiva completamente diferente.
La producción musical estuvo a cargo de Paco Huidobro, Jason Carmer y Ezequiel Araujo, mientras que el proyecto incorporó incluso al colectivo catalán CaboSanRoque, que creó sonidos a partir de objetos cotidianos.
Lo fascinante es que Fobia no pertenece únicamente a quienes vivieron el auge del rock mexicano de los noventa. Su repertorio ha encontrado una segunda vida gracias a las plataformas digitales y a una audiencia más joven que descubre canciones de la banda fuera de su contexto original.
En los conciertos recientes, el repertorio ha demostrado precisamente esa amplitud: Veneno Vil, No Eres Yo, Plástico, Pesadilla, Dinosaurios, Miel del Escorpión, Vampiros, Hipnotízame, Fiebre, 200 Sábados, Hoy Tengo Miedo y Vivo han formado parte de presentaciones realizadas durante 2026.
Es un recorrido que atraviesa prácticamente toda su historia y confirma que el grupo no necesita escoger entre nostalgia y presente: puede tocar ambas cosas en la misma noche.
Y quizá esa sea la razón por la que dos fechas en el Palacio de los Deportes resultan significativas. No estamos hablando solamente de una banda que regresa para interpretar sus éxitos, sino de un proyecto que ha atravesado cambios de alineación, pausas, carreras paralelas y distintas transformaciones de la industria sin perder un catálogo reconocible después de casi cuatro décadas.
En 2026, Fobia retomó una actividad importante en vivo y su presencia en escenarios como el Vive Latino volvió a colocar a la banda frente a una audiencia masiva. Esta nueva etapa también llega acompañada de un cambio importante detrás de la batería, con la incorporación de Elohim Corona, músico ampliamente reconocido dentro de la escena mexicana por su trabajo como baterista de Moderatto y Gran Sur.
Su llegada abre un nuevo capítulo en la historia de Fobia y aporta una energía distinta a una alineación que continúa llevando a los escenarios un repertorio construido durante casi cuatro décadas.
La respuesta del público ha sido contundente: la agenda del Palacio de los Deportes contempla presentaciones el viernes 23 y el sábado 24 de octubre, dos noches para comprobar cómo una banda fundamental del rock mexicano puede seguir transformándose sin dejar de sonar a sí misma.
Esa es quizá la mejor prueba de permanencia para una banda: que sus canciones sobrevivan a la época que las vio nacer y encuentren nuevos significados en quienes las escuchan después. Fobia no necesita regresar para demostrar que forma parte de la historia; basta con mirar una multitud cantando sus letras para entender que, después de tantos años, la historia todavía está sucediendo.
Fobia el Regreso a CDMX
Fecha: Viernes 23 y sábado 24 de octubre 2026
Hora: 20:00 h
Venue: Palacio de los Deportes
Venta de boletos: Ticketmaster
Precios:
- Nivel A: $2,852.00 MXN
- Nivel B: $2,232.00 MXN
- Nivel C: $1,612.00 MXN
- Nivel D: $1,240.00 MXN
- Nivel E: $866.75 MXN




