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Nacho Vegas, presenta su nuevo material en compañía del público de la CDMX y hace brillar al Metropolitan. Checa aquí todos los detalles

Nacho Vegas, El Hombre Que Casi Conoció a Michi Panero, nos demostró que los años de experiencia le han servido para crecer tanto emocional como mentalmente, pues compuso una velada llena de sentimientos, sobre todo con mucha ternura.

 26 de marzo, siendo muy puntal en su horario, Nacho Vegas, inició su recorrido musical, abriendo la noche con Belart, tema que proviene de su nuevo disco: Mundos Inmóviles Derrumbándose (2022), acompañado de un juego de luces muy amables con el venue, pues la escenografía estaba referida a las lunas de adornan nuestro universo.

Desde el segundo tema, el público coreaba con intensidad el nombre del cantautor español. La noche cambiaba su temática, de un simple concierto, a una cita, en la que dos personas que no se han visto en décadas se volvieran a encontrar para revivir viejos tiempos de gloria.

Su repertorio incluyó su origen, su proceso y su presente, acto que llenó de alegría a los asistentes, quienes corearon cada una de las canciones del setlist.

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Entre temas, se acercaba al público para poder sentirlo y se tomaba el tiempo de explicar el contexto de cada una de las canciones que aparecían. Incluso alargaba los coros para que se disfrutaran mejor.

En un momento que seguro se quedará guardado en la memoria de los amantes del country, revivió Muerre´l Branu, composición que utilizó para rendirle tributo a John Prine, el músico norteamericano, conocido por dedicar su vida entera a la veneración del country y el folk, pero que desgraciadamente partió de este mundo en 2020.

Continuando con su ritual, justo a la mitad del espectáculo hizo honor a una de sus canciones más reproducidas en Spotify: El Don de la Ternura: 

“En la lucha como en el amor, se vive en la pasión, y te crees inmortal y el dolor es brutal” 

Nacho Vegas, El Don de la Ternura (2022) 

Este fue uno de los singles más aplaudidos de la noche, lo cual demuestra lo actualizados que están sus fans, ya que en tan solo unos meses, se ha colocado como uno de los favoritos.

Un atuendo multicolor fue el que adornó al Metropolita, en esta noche, con cambios solemnes en cada una de las canciones, desde lo pasional del rojo, hasta lo libre del azul. Planeado cada movimiento, para que el aspecto visual este perfectamente cuidado y acomodado para una mejor recepción.

Una velada muy placentera, muy ligera, muy especial, así se describiría en pocas palabras este concierto, que fue como una cena con un mejor amigo, quien tiene mucho que contar, tiempo para sentarse a reflexionar sobre la vida, ganas de meditar el destino e intensiones de sentirse vulnerable durante la conversación.

Después del falso cierre clásico con La Pena O La Nada, interpretación que desenterró aquel álbum colaborativo con Enrrique Bumbury.

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Príncipe de Cd. Nezahualcóyotl. Partidario de la libertad artística, voy por la vida defiendo a los bulleados musicales aunque no siempre gane. No existe música sin sentido, solo gente sin sentimientos.