Vuelta a lo básico para Surfer Blood en un álbum que marca el aniversario diez de la banda de Florida. Te platicamos del nostálgico y directo surf rock de Carefree Theatre.

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Comienzan los lanzamientos de finales del año y, entre ellos, llega lo nuevo de Surfer Blood. La banda originaria de Florida enmarca sus diez años de historia con once nuevos temas inmediatos y melancólicos.

Tan despreocupado como enérgico, así es el rock del cuarteto liderado por John Paul Pitts en Carefree Theatre (2020). Un cambio de rumbo respecto al estilo más psicodélico de Snowdonia (2017) su anterior trabajo original.

Como se esperaba en un atípico año como 2020, no solo los conciertos han cambiado sino también los procesos creativos. La gestión de producciones entre el encierro y la distancia ha comenzado a dar resultados. Tal es el caso del vocalista de Surfer Blood, quien regresó a su natal West Palm Beach.

El resultado es una obra que inevitablemente observa al pasado, canciones simples e inmediatas y energía adolescente. Basta entender su título, referencia al teatro Carefree, uno de los escenarios inspiradores para la alineación original en sus inicios.

Pero también, como el mencionado foro, varios de los estandartes de su historia han desaparecido. Un alto en el camino los hace voltear la mirada. No solo deseando regresar el tiempo (en el fondo), sino para darse cuenta de las tormentas que han superado.

El trabajo es lo que mantiene a flote a Surfer Blood después de diez años de su fundación. Actualmente integrados por Pitts (voz/guitarra), Tyler Schwarz (batería), Mike McCleary (guitarra) y Lindsey Mills (bajo).

Pero no todo es dulce, y así lo demuestran los crudos rasgueos iniciales de Dessert Island. Una corta, pero adictiva apertura, tomando el respiro necesario para la marea pop del resto del álbum.

Y sin mayor aviso llega Karen, un tema clásico de surf rock. Pan comido para la banda de Florida y el adecuado tono en la voz de Pitts. Es tal su familiaridad que podrían seguir por horas. Solo el fade out los hace transitar al tema que da su nombre al LP. No sorprenden sus tonos nostálgicos al ser el eje de la historia de este emblemático lugar para Surfer Blood.

Parkland (Into the Silence), irónicamente, es más jovial con sus sencillos, pero pegajosos riffs. La instrumentación del disco nunca abandona las convenciones del surf, y los cuatro músicos se abandonan a ellas.

El relieve sonoro creado por el órgano rock realza la atmósfera onírica de canciones como In The Tempest’s Eye y Unconditional. Pero son estas facetas más templadas donde no encuentran la salida fácil y atractiva de aquellos momentos frenéticos.

Los Surfer Blood no temen mostrarse juguetones al integrar un predecible solo de blues en cortes ligeros como In My Mind. Una composición con el melancólico tono de Carefree Theatre, pero la pegajosa melodía de Karen. Aunque suena repetitivo en papel, es tal vez uno de los momentos más concisos del álbum.

Sin romper sus propias reglas, Summer Trope es la canción más influenciada por el contemporáneo indie rock. No suena descabellado como el single de presentación de Carefree Theatre. Por su parte, en Dewar y Uneasy Rider, es notorio el aporte vocal de Lindsey. En la primera, incluso se dan el lujo de romper con obvias referencias vocales a clásicos como The Beach Boys.

Pero es también en Dewar donde se acentúa la emoción de Pitts y su lírica auto-referencial. Para Rose Bowl, sus tonos incluso recuerdan más al género folkamericana. Re-imaginando su composición para lograr compaginar la temática de Carefree Theatre. Surfer Blood despide su viaje al pasado, sin mucho qué decir, pero con bastante por sentir.

Escucha Carefree Theatre de Surfer Blood por tu stream favorito.

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Reseña Panorama
Calificación
Ismael Lara
Apasionado de Conciertos y Nuevos Lanzamientos. Músico neceando desde la Perla Tapatía.