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Siddhartha dio un concierto por stream; hubo emociones, comentarios de euforia y mucho entusiasmo. ¿Será que ya no es necesario estar físicamente en un venue?

siddhartha stream

La cuarentena; una de las pocas cosas con las que la humanidad contemporánea no ha podido lidiar al cien por ciento, una que no ha podido evitar, mejor dicho. Misma, que ha cambiado la forma de ver el mundo y, por mucho, de hacerlo funcionar.

La industria musical era (o sigue siendo) una de las más limitadas, prácticamente solo estaba encerrada a una posición, sin conciertos, sin eventos, sin festivales. Estábamos obligados a conformarnos con solo escucharla a través de alguna plataforma.

Sin embargo, el #QuedateEnCasa también trajo cosas buenas, una de ellas, la innovación y con ello la búsqueda de llevar el arte a todos los rincones posibles, sin salir de nuestras casas.

Después todas las cancelaciones, los músicos comenzaron a hacer conciertos en vivo desde sus redes sociales, pero, esto no llevaba el pan a sus mesas. Entre las posibles estrategias, las productoras llevaron el stream a otro nivel, a uno en el que dejara beneficios para todos: al músico vivir de lo que tanto le apasiona, y la audiencia tener exclusividad.

Así fue como Sala Estelar llevó hasta la comodidad de un dispositivo, la esencia de Siddhartha, a quien se le notaba, extrañaba pisar un escenario. Su público, mediante los comentarios, se leía, que ya quería ver a su héroe en acción.

Para abrir la interfaz, el jalisciense, eligió Cámara para iniciar la noche, y como si se tratase de un ritual de atracción, continuó con Imán. Para compensar la lejanía, inauguró una sección de preguntas y respuestas con los escuchas.

Fueron muchos los datos los que reveló: detalles de sus próximas producciones, la procedencia de su inspiración e incluso algunas de sus dedicatorias.

Este concierto fue conceptual, estuvo construido para recordar Únicos, su cuarto álbum de estudio, el cual vio la luz por allá del 2016, año en el que la compañía al aire libre era sinónimo de buenos momentos y no de incertidumbre como en la actualidad.

Regresando a la show virtual, el sonido se hacía material, era nítido y bien dirigido, llagaba a los mismos rincones que de manera presencial. La escenografía, cumplía su función; ilustrar los pensamientos tanto de la banda acompañante, como del interprete.

Este concierto no solo fue para probar la conexión por medio de una pantalla, también para acercarse otra vez a la gente que lleva grabado el nombre de Siddhartha en todas sus emociones: felicidad, alegría, tristeza y dolor. Y por parte del compositor, agradecerle a quien lo ha puesto en los mejores escenarios tanto nacionales como internacionales.

Después de haber juntado las piezas de Únicos en un mismo tracklist, entonó El Chico para despedir el live stream, un tema ligero, pero certero, justo con el alma de los oyentes que seguramente, estaban abrazando su pecho o el de su pareja, desde sus sillones.

Siddhartha apagó la luz a los 60 minutos de iniciar. Su audiencia estuvo ahí, pero no respiro el mismo aire, no fue parte del sudor ni de las ovaciones, que muy probablemente, merecería su artista.

En estos momentos de contingencia, es muy reconocible que los músicos se atrevan a probar la tecnología para facilitar la interacción con una audiencia.

Es un paso ganado para el arte en tiempos de Covid, es una victoria contra el estanque de ideas. Con esto, se demuestra que no existen límites que puedan detener un proyecto, pues ni una pandemia ha detenido a los creadores, y en este caso en particular, no pudo detener a Siddhartha.

Y tú, ¿cómo te sentiste con esta propuesta online?

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Diego Vazquez
Príncipe de Cd. Nezahualcóyotl. Partidario de la libertad artística, voy por la vida defiendo a los bulleados musicales aunque no siempre gane. No existe música sin sentido, solo gente sin sentimientos.