Oscuro Deseo es la una de las más recientes producciones de Netflix México. Aquí te dejamos la reseña sin spoilers.

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Netflix, a lo largo de su extenso catálogo de contenido original, ha demostrado su gran capacidad para crear historias, en las que puede tener errores, pero también aciertos; de las dos maneras, es importante decirlo.

Oscuro Deseo es una serie inspirada en las historietas detectivescas, en las que el principal hilo conductor son los crímenes pasionales, donde el trabajo del lector es recabar pistas, que tanto el guionista como el encargado gráfico, dejan conforme la narrativa avanza.

Para esta serie, es Maite Perroni, Alejandro Speitzer, Jorge Poza, Erik Hayser, Regina Pavón María Fernanda Yepes, los que protagonizan una buena propuesta por parte de la plataforma de series y películas por stream que, permitió que la dirección mexicana dejara de intentar encajar en crónicas que no le correspondían y explotaran lo que por mucho, es un hábito cultural: la creatividad para hacer de un par de tretas amorosas, una historia, en este caso, de 18 capítulos.

En la primera secuencia de Oscuro Deseo, vas a encontrar una fotografía policíaca, en la que se ve involucrada la figura estelar, que lleva el nombre de Alma Solares. Este primer momento, nos va a atrapar en un ambiente en donde la moralidad nos dice que, si el que se supone que es bueno, no lo es, vale la pena conocer los detalles que lo orillaron a esas consecuencias.

Una vez enganchado no hay vuelta atrás. En el  resto de la serie  Oscuro Deseo, vas a ver cómo un matrimonio, que para los ojos de la sociedad es perfecto, se va desmoronando a partir de una noche de sexo casual, infidelidad y culpa, diseñada para esconder todos los trucos de magia por parte del guionista y hacer valida su frase que en repetidas ocasiones es una constante, nada es lo que parece.

El storytelling verifica su referencia cuando la muerte de Brenda Castillo aparece. De aquí en adelante, vas a jugar al policía bueno, malo, al detective, al psicólogo y al investigador secreto, intentando atar las piezas que las reconstrucciones de los hechos temporales, los diálogos y el pasado de los protagonistas, describen. No obstante,  después te darás cuenta que solo son simples anzuelos en este mar de sangre criminal.

La evolución de todos los personajes realmente te hará creer que sus discursos son ciertos, y aunque en algunos casos lo son, no olvides que el principal objetivo de este material, es darle tantas vueltas de tuerca como sea posible.

En determinadas situaciones, son decisiones acertadas y en otras, abusa del recurso, volviéndose un tanto repetitiva. Afortunadamente, logra reponerse con las múltiples etapas de ansiedad que, hacen de cada episodio una búsqueda más convincente, haciéndote querer llegar muy rápido al fondo y descubrir si tu respuesta, era la correcta.

En cuanto al antagonista, vas a tener que pasar el trago amargo de la traición y la desconfianza que, si lo descubres antes que lo haga la propia serie, te brillaran los ojos con la posibilidad de haber encontrado al villano perfecto –silencio incomodo– pero, al develar su motivación y un argumento que pretende no caer en clichés, una buena parte de su estructura se derrumba, cayendo en lo básico y entrado como en 10 lugares comunes al mismo tiempo.

En conclusión, Oscuro Deseo es una construcción que va más allá de solo prender Netflix y entretenerse, que es un cuento de nunca acabar en muchas direcciones mexicanas, no queremos decir nombres pero, Historia de un Crimen: La Búsqueda, salió este mismo año (que por cierto, ni eso logró).

En cuanto al cast de Oscuro Deseo, fue inteligentemente escogido, te vas a sentir muy satisfecho con las elecciones. Cada uno de los participantes activan y reafirman su compromiso con su profesión: nada sobra, nada falta, todos encajan.

¿Cuál es tu deseo más profundo y banal?

Si ya viste Oscuro Deseo, déjanos tu opinión en los comentarios, de lo contrario dale una oportunidad.

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Diego Vazquez
Príncipe de Cd. Nezahualcóyotl. Partidario de la libertad artística, voy por la vida defiendo a los bulleados musicales aunque no siempre gane. No existe música sin sentido, solo gente sin sentimientos.