Al fin se ha estrenado Mala, el anticipado álbum de la española. Siete años después del Bruja, la Mala Rodríguez presenta su faceta más desenfadada, pero igual de encendida.

mala rodriguez album 2020Hablar de la Mala Rodríguez hoy, es referirse a la omnipresente estrella femenina del hip hop iberoamericano. Durante la primera década del milenio cautivó y sorprendió con cada lanzamiento, coronando su legado con Bruja (2013). En un momento donde el rap español era dominado por hombres, logró abrirse paso y volverse indomable.

Son siete años los que pasaron para que la de Jerez lanzara un nuevo álbum. El género urbano (y cómo se escucha) ha cambiado, ella misma lo ha hecho también. La Mala no les teme a los nuevos sonidos, fluye y evoluciona con cada colaboración. Y si algo ha demostrado, es lo transparente que puede ser estas transformaciones a cada paso que da.

Es así que Mala (2020) se siente como una disco radicalmente diferente a sus primeros LPs. Probablemente alejará a aquellos que le perdieron la pista o a quienes esperaban algo más punzante. Y es que es notable la diferencia con las texturas orgánicas de su anterior disco.

Pero la cantante española no es capaz de enmascarar sus inquietudes. Por el contrario, las anuncia desde su apertura con Nuevas Drogas. Un tema que menciona a nuevos dioses y caminos, mientras potentes beats nos adentran al frenesí que está por venir. Un collage de diferentes influencias, mutaciones de géneros y las mejores armas de su carrera.

La Mala Rodríguez marca la pauta con un refinado reggaetón. Género que, aunque está en su pico de popularidad, ha encontrado las veredas para evolucionar. Prueba de ello es esta producción, donde la española lo usa a su antojo, sin momentos gratuitos. Ritmos que no entran con calzador, sino que fluyen a la par de sus adictivas rimas.

Otro pecado que le podrían adjudicar a la Mala, es su mensaje más desenfadado o incluso superficial. Pero a pesar de su espíritu introspectivo, no puede evitar lanzar gritos de guerra. A veces sutiles y en ocasiones con el ímpetu de canciones como Peleadora. Porque si a algo no le ganan, es a su fuerza callejera, esa que narra la cotidianidad como nadie más.

Valiéndose de todo esto, la Mala Rodríguez encuentra el encuadre perfecto para cada canción. En LIKE y Dame Bien, por ejemplo, el ritmo urbano se vuelve desenfrenado como lo son sus seductoras frases. Es un romanticismo despreocupado, con la intención de no bajar los brazos para disfrutar el momento.

O bien en Contigo, donde la voz de Stylo G, de espíritu reggae-dub, se cuela en un cierre infecciosamente bailable. Otras colaboraciones son las de Cecilio G, Guaynaa y Big Freedia. Aun así, la mejor lograda es la de Lola Índigo en Problema, tema de reggaetón para nada monótono y delicioso en arreglos.

Diversidad de estilos que también se vale de sonidos synth y R&B para Antes de Todo Aquello y la dinámica Superbalada. En esta última es más desgarradora la voz flamenca de la Mala. Contraste completo con su lado más suave en Mami, donde las palabras calan a través de una balada de piano.

Tal vez la canción más cercana a sus primeras etapas de hip hop, es la ya mencionada Peleadora. Pero aún aquí, sus capas de sonido se sienten trastornadas, coloreadas a la esencia de Mala. Y es que, a pesar de su diversa baraja de elementos, no deja de ser un reflejo fiel de ella. Con una trabajada producción a la altura de este momento.

Es la Mala Rodríguez más consciente de su lugar privilegiado. Un espacio que aprovecha para divertirse sin pretensiones ni falsedades, sin dejar de enfrentarse a todo aquel que se atraviese. Costó tiempo y esfuerzo, según comenta ella, pero consiguió su objetivo: mostrarse tal cuál es, en un mundo que ya no es, ni será igual.

Escucha MALA de la Mala Rodríguez por tu stream favorito.

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Reseña Panorama
Calificación
Ismael Lara
Apasionado de Conciertos y Nuevos Lanzamientos. Músico neceando desde la Perla Tapatía.