El coronavirus, con su mutación Covid-19, llegó a México, demostrando todo el terror que puede causar una pandemia.

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La situación actual no pinta nada bien, pero de los momentos más oscuros sale a relucir lo mejor de nosotros, es por ello que esta crisis también nos está dejando mensajes de unión, solidaridad y de adaptación.

La industria cinéfila de nuestro país no ha quedado inmune ante este nuevo virus, ya que también está siendo víctima de esta pandemia.

Este 2020 está resultando ser mucho más interesante que una película de Buñuel o de Joel Schumacher.

Desde que inició el año nos hemos visto envueltos en hechos increíbles de vivir, una probable guerra mundial, caídas y caídas de la economía mundial, desastres naturales y, por si fuera poco, una extraña infección originada en China.

El Coronavirus parece prácticamente un vaticinio de The Simpsons, aunque, siendo sinceros, nos ha dejado muchas más cosas tristes que sentimientos de alegría y comedia.

Ante esta contingencia, el cine mexicano recibió un golpe devastador, no solo por el cierre total de los principales foros de exhibición del séptimo arte por consecuencia de la pandemia, sino que, en un hecho inusitado, distintos recursos que el gobierno destina para el apoyo y desarrollo de las bellas artes en nuestro país han sido desviados, si es que nos podemos permitir esta palabra.

Los recursos para la industria cinematográfica no han llegado porque han sido utilizados para dotar de más recursos al sistema de salud en México, que sigue en pañales.

Por supuesto que los recursos se han reutilizado con todo derecho, pero con un alto costo para el arte cinematográfico mexicano, que ha sufrido un gancho al hígado que lo tiene en la lona en este momento.

Lo mejor que podemos hacer en esta situación es esperar, esa misma palabra, ese verbo, esa capacidad y esa cualidad que, para la gente que vive del arte, no es precisamente un buen augurio. La espera tendrá que ser la bandera con la que el entorno y la familia del cine en México tendrá que aferrarse más que nunca.

No se trata de solamente imaginar las salas de cine sin audiencia, sin palomitas para todos, es el gremio actoral, el gremio de escritores, actores de doblaje, son los empleados de los complejos cinematográficos.

Incluso me atrevo a involucrar al medio de la prensa que, sin eventos o historias que cubrir, se está, como nosotros, enfrentando a un enemigo que no pensamos estaría ni en las hábiles notas de guion de Alfred Hitchcock, o en los insólitos efectos que imprime John Carpenter, pero de algo estoy seguro, el COVID-19 está sacando a flote nuestro lado más humano de formas impensadas.

Un claro ejemplo de esto es la sorpresiva alianza que anunció la gigante del streaming, NETFLIX, con la AMACC (Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas) creando el Fondo COVID 19 para la Industria Cinematográfica y Audiovisual.

Dicho fondo servirá de apoyo a más de mil trabajadores de la industria que está en una situación más que vulnerable ante la pandemia, viendo sus ingresos reducidos a cero en esta crisis, sobre todo el personal técnico, que esta resultado claramente golpeado en esta insólita situación.

Este fondo comenzó con una donación de 25 millones de pesos que, aunque suena a una gran cantidad, no es suficiente para solventar, de manera efectiva, los gastos de tantas personas durante dos meses.

Asimismo, la Canacine (Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica y del Videograma) en unión con Tümu, la plataforma para niñas de 10 a 18 años que promueve fortaleza, determinación y confianza, han unido lazos con el programa Yo te cuido, tu me cuidas, para concientizar a toda la población sobre el uso responsable de mascarillas y/o cubrebocas, al regalar estos valiosos equipos de protección a las poblaciones mas vulnerables.

Esta y muchas iniciativas han hecho mucho eco gracias a las redes sociales y las apariciones de la comediante Gaby Navarro junto a muchas figuras médicas reconocidas del medio epidemiologíco del país, bajo la dirección de Daniel Gruener.

El cine mexicano y sus realizadores están golpeados, los principales festivales del mundo están cayendo en aplazamientos o en definitivos letreros de cancelado, y con ello el talento nacional, que tenia su fe y recursos puestos en sus proyectos, está viendo sus ilusiones desvanecerse.

La mayoría de los realizadores dependen infinitamente de los estímulos y apoyos federales que lamentablemente están en un auténtico drama de suspenso.

Los números son fríos, como se señala en INEGI, la actividad cultural en México contribuyó durante el año 2018 con el 3.2% del PIB, generando cerca de 31 mil empleos directos e indirectos para la industria de nuestro país.

Ya lo decía Loki en el filme Infinity War: El Sol volverá a brillar sobre nosotros, por lo pronto permanezcamos fuertes, seamos solidarios, apoyemos a quien nos necesita y quedémonos en casa en tanto el rollo de la película vuelve a rodar.

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