Los humanos somos seres que se adaptan a las condiciones de su ambiente como necesidad evolutiva para sobrevivir como cualquier animal de la naturaleza, esta es una cuestión a tratar en A Beautiful Day in the Neighborhood.

Desde mi punto de vista, el cinismo se ha convertido en un mecanismo de defensa para desconfiar de las personas, aún cuando estas sean inofensivas, esto último para evitar ser engañados o lastimados por otros.

Una conducta muy propia de la sociedad contemporánea, que quizá se ha vuelto más hostil, y la desconfianza es el pan nuestro de cada día. En un medio ambiente así es muy difícil poder aceptar la idea de que existen seres humanos bondadosos, cuyas buenas intenciones no vayan acompañadas de algo a cambio.

Bajo estas circunstancias, ¿ustedes confiarían en una persona a la que todos se refieren como la más bondadosa que hayan conocido, aún sin haberla conocido?

Esa fue la pregunta que me hice al terminar de ver A Beautiful Day in the Neighborhood, la nueva película de Marielle Heller, cuya trama principal está basada en un artículo de la Esquire Magazine de 1998 Can You Say… Hero?, escrito por Tom Junod, el cual estaba dedicado a la inmaculada figura de Fred Rogers.

Primero, un poco de contexto: Fred Rogers fue una figura muy popular de la televisión pública de los Estados Unidos, y su personaje Mr. Rogers fue un ícono de su cultura popular.

Tenía un programa llamado Mister Roger’s Neighborhood, en el cual, con muy bajo presupuesto, creaba contenido educativo para los niños con una fuerte carga de mensaje social (algo inédito para la televisión norteamericana pública en los años 60’s).

Su programa fue un suceso, pues no sólo entretenía a los niños con sus marionetas contando historias divertidas (el King Friday y Daniel the Tiger sus más conocidas), también impactó a la sociedad norteamericana al llevar temas delicados a la televisión, tratándolos de una manera muy inteligente y con la sensibilidad para transmitirlos a los niños, algo que los adultos suelen evitar.

Fue así como Mr. Rogers invitó al policía afroamericano de su programa a tomar un baño de pies juntos en una pequeña alberca, y habló del miedo que se percibía en la sociedad cuando mataron a John F. Kennedy, entre muchos otros tópicos sensibles. Y fue precisamente debido a su bondad que muchas mentes cínicas criticaban y desconfiaban de Fred Rogers, llegando a parodiarlo y ridiculizarlo en varios programas de televisión.

Es aquí dónde ponemos volver al filme de Heller, el cual parte desde la perspectiva del cínico por excelencia  Lloyd Vogel (personaje basado en el reportero de la revista Esquire Tom Junod, interpretado por Matthew Rhys) a quien le encomiendan elaborar un reportaje sobre Fred Rogers (interpretado por Tom Hanks).

Lo paradójico del asunto es que Lloyd es el columnista más hostil, cuyas columnas habían dejado mal parados a varios ídolos de la cultura pop norteamericana de aquellos años. Seguramente era la opción menos adecuada para entrevistar a la persona más bondadosa del mundo.

Es aquí donde la gran directora Marielle Heller comienza a jugar con nosotros como público.

Desde el inicio nos presenta los famosos establishing shots de los lugares en donde se desarrolla la acción, como maquetas del programa de Mr. Rogers, sin razón aparente, para después meter en el montaje varias escenas poco verosímiles, como la gente cantando en el metro la canción principal del show de Mr. Rogers.

¿Cuál es el motivo para hacer esto? lo que aparentemente es mero homenaje a la fuente de inspiración, conforme avanza el filme, resulta ser un reto a nuestro cinismo, a la visión contaminada que tenemos del mundo y la sociedad en la que sobrevivimos.

Ese es el interesante juego de A Beautiful Day in the Neighborhood, colocar al cinéfilo en constante cuestionamiento acerca de si Fred Rogers puede ser realmente la persona tan bondadosa que parece o es mero personaje; y a su vez, esta pregunta se traslada a la película desde nuestro punto de vista.

Desde el comienzo nosotros somos Lloyd Vogel, incrédulos de todo lo que se nos presenta, pero tentados a creerlo.

A Beautiful Day in the Neighborhood es un filme muy interesante por retarnos a creer, de hecho, me parece aún más interesante por la cuestión de que muchas personas llegan al filme sin saber quién fue Fred Rogers, y se enfrenten invariablemente con este personaje, que pareciera sacado de la ficción más idealizada en estos tiempos, donde su bondad y filosofía de vida nos hace falta.

Para muestra basta mencionar el mágico momento que se da en la cafetería, cuando Fred Rogers pide un minuto de silencio; esta es una escena tan bien escrita y filmada, que compromete al público a ser partícipe de ella, primero como simple espectador al ver que claramente es un momento irreal (está filmado para que parezca así), para luego ser invitado por el mismo Fred Rogers al mirarnos rompiendo la cuarta pared para que tengamos ese momento mágico y comprobemos lo que significa, para el personaje y para nosotros, como una comunión entre el filme y la audiencia.

Recomiendo sobremanera A Beautiful Day in the Neighborhood, una película que es mucho más de lo que parece.

Puedes echarle un vistazo al tráiler de la película aquí:

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