La Casa Azul, mítica banda de electropop español, pisará por primera vez México, después de una amplia carrera musical que comenzó en 1997.

La Casa Azul por primera vez en México, fiesta garantizada 1

Cuando suena música en cualquier momento, circunstancia o lugar, las canciones son combustor de nuestra necesidad de encontrar un momento de resguardo, un asilo en la vida, o un pilar donde sostenernos, “para no vivir al borde del abismo, porque eso ya paso”.

Entonces están esas canciones que parecen alabanzas a la fiesta o te incitan a pararte a bailar, esconden tristezas y dramas, también como las que te levantan del suelo, te invitan a viajar y te regresan a la vida con tan solo escucharlas. Así son las canciones de La Caza Azul.

El grupo se fundó en 1997 y su sonido que estaba acompañando al cambio del siglo también lo andaba anticipando con su pop bailable.

Guille Milkyway, es el responsable de La Casa Azul, este señor que es un poco menos que un genio musical es uno de los pocos artistas españoles que han conseguido conectar de manera tan profunda con su público.

Con el anuncio de primera visita a México deberíamos estar super felices que por al menos durante cuatro horas nos va a deleitar con su música y digo 4 horas porque primero va a estar presentándose en el Sala Puebla de Ciudad de México y días después en el escenario del Festival Catrina.

La Casa Azul ha sido uno de los grupos que más ha estimulado a la relación de la música y la pista de baile, siempre profundizando en los sinsabores de la vida cotidiana y en la frustración tras las expectativas que se depositan en el amor o la amistad.

Reflexiona en sus canciones sobre la ansiedad, las ganas de escapar del infierno cerebral, el miedo al futuro o “el amor como contundente e irrefutable ganador”.

A pocos días de sus conciertos ya deberíamos comenzar a sacar el cliché cosmos o el Tang de naranja, porque no sabemos exactamente qué nos espera, ni sabemos exactamente qué pasará durante esas presentaciones.

Pero sabemos que el sonido efervescente de la Casa Azul será una explosión de emociones, viviremos dos conciertos que seguro serán cohetes buscando la luna por medio de un impulso de pop estelar y colorista persiguiendo un clímax perfecto.

La Casa Azul tiene tan solo 5 álbumes de estudio y algunos pocos sencillos y EP’s; en cada disco ha conseguido derribar las barreras del comercialismo, para llevar a todos los oídos melodías hermosas y arreglos perfectos, no hay mucha comparación posible con otras bandas y si existen pero no vale la pena hablar tanto de ello porque lo que importa es escuchar toda la discografía de esta banda que desde sus inicios trasgredió estilos y géneros: pop, electro, pop, bubblegum, sunshine-pop, europop, rumbas, etc.

Ellos crean himnos pop que suenan tanto en discotecas, antros, salas de concierto, aeropuertos, bares, patios o la sala de tu casa y comerciales de teléfonos, alrededor del mundo, siempre invitándote a saltar a bailar dentro o fuera de la pista, con música y un toque cinematográfico te hace explotar y te lleva al límite.

Hace 7 años que no se editaba ningún álbum de La Casa Azul, y este 2019 editan su quinto álbum La Gran Esfera, un álbum que después de años de ausencia nos vuelven a invitar a cantar y bailar sus canciones a su muy peculiar estilo.

Un proyecto destinado a convertirse en una catarsis colectiva (escribe su autor) aludiendo a la metáfora de que la gran esfera es esa esfera de baile que por un momento te quita ese hastió de los problemas porque en la pista de baile todo se puede, todo se siente bonito hasta el más terrible de los tragos.

La Casa Azul es esta banda que todo mundo debería escuchar, que todo mundo debería descubrir, porque La Casa Azul es la metáfora de ese refugio existencial que todos necesitamos, la invitación para viajar a un nuevo mundo.

La Casa Azul en CDMX

Fecha: Jueves 5 de diciembre de 2019

Hora: 20 h

Venue: SALA Puebla

Venta de boletos: Boletia

Precios:

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Oscar Mauricio Carbajal Carbajal
Poeta, fotógrafo e historiador. Especialista en la Edad Media y la Época Colonial en México. Considera que la literatura es “el motor de su vida”. Mezcla calaveras, flores, y ángeles; entrecruza demonios y conjuros por igual en su obra.