Durante la pasada entrega del premio Ariel a lo mejor del cine mexicano, tuvo un estruendo bastante emocionante para todos ver que el Ariel de Oro era para un guionista y más aun que era para la leyenda viviente Paz Alicia Garciadiego (El coronel no tiene quien le escriba).

Ahí soltó la bomba de que nos tenía una sorpresa con su pareja, el legendario Arturo Ripstein (El lugar sin límites, 1977) lo que de verdad pocos imaginábamos era que efectivamente su sorpresa venia endiablada y más con la realidad que nos vienen a mostrar y pocos nos dedicamos a entender.

El cine mexicano, en sus últimos tiempos, no se ha caracterizado precisamente por relatos que humanicen más a los personajes; claro que acabamos de vivir muy recientemente el fenómeno Roma que tan buenas cuentas dejó en México dentro del panorama del cine internacional; sin embargo hay que ser realistas al identificar la crisis por películas sin talento ni beneficio que engordan las marquesinas mexicanas.

Es por eso que el anuncio de Paz Alicia Garciadiego llenó de tanta emoción a la critica nacional, tener a dos figuras de esa estirpe, con un tema tan tabú y controvertido como lo es la sexualidad en el adulto mayor no es precisamente un terreno que el cine nacional (o incluso mundial) recurra muy seguido al narrar sus historias, sin embargo la decimoquinta colaboración entre el matrimonio Ripstein-Garciadiego llega en un momento justo para romper esquemas y mas en una sociedad tan conservadora como lo es la mexicana.

La vida de Beatriz (S.Pasquel) ha llegado a un momento de plenitud que prácticamente tenia previsto, estar entrando a la tercera edad es un momento dorado podría decirse, formó una familia, tiene amistades sólidas y confiables; es una mujer madura y plena, sin embargo, su matrimonio no es precisamente un cuento de hadas como ella esperaría.

Su viejo (A. Suarez), no solo ha cambiado de cierta forma su trato hacia ella, las actitudes machistas, dominantes e incluso hasta humillantes que tiene le han hecho dudar mucho sobre si su felicidad no era más que una fachada, misma que de una forma un tanto a la desesperada busca alinear de nuevo en algo que para ambos será un tema escabroso, el encender su sexualidad con recursos que ambos no hubieran imaginado.

Las apariencias suelen ser engañosas, tanto para Beatriz como para El Viejo el sueño o la burbuja de un “matrimonio de abuelitos” ha dejado de ser una opción y es por eso que a tan tierna edad darán rienda suelta para comprender que es ese Diablo entre las piernas que ambos tienen y los llevará a buscar todos los medios posibles para poder satisfacerlo.

Sin sumergirnos más que en la sinopsis de la nueva cinta de Arturo Ripstein, es inevitable el darle todo el reconocimiento a la valía que dan tantos años de carrera.

Escribir sobre Ripstein no es hacerlo por hacerlo, es un director que marcó tendencias dentro de las salas nacionales y es precisamente por este tipo de proyectos bastante desentendidos del vivir actual del cine mexicano.

Es un hecho que no es una película cómoda, como siempre ha sido el cine del mexicano naturalizado español, pero también debemos de recordar muchas de las cintas que tienen al binomio Ripstein-Garciadiego.

Son contenidos que buscan el despertar del público, por eso el punto más poderoso de la nueva colaboración es el guión de Garciadiego que la muestran no solo vigente dentro del ambiente sino revitalizada y nos deja con ganas de más historias.

Otro elemento que nos llamó la atención fue la reinvención que se dio Sylvia Pasquel para encarnar a la abnegada esposa Beatriz; su regreso fue una prueba estupenda para la talentosa actriz y nos demostró que al igual que Garciadiego sigue vigente dentro del mercado, una actuación que ella misma describió como obscura; los problemas que atraviesa Beatriz no son una situación muy fácil de poder vivir y sentimos esa crudeza en todo momento.

El personaje de Alejandro Suarez llamado El Viejo, en contraparte puede parecer que dejó algo que desear, un poco más de sentimiento, sin embargo todo queda a buen complemento con la estupenda Sylvia Pasquel que se lleva todas las palmas en esta producción que complementan Greta Cervantes y Daniel Gómez Cacho.

Otro elemento fascinante es la sombría fotografía de Alejandro Cantú, teniendo siempre planos cercanos que resultan desgarradores para enmarcar de forma melancólica el duro presente que vive Beatriz; otro punto principal es que la producción es a blanco y negro, por lo cual la labor de Cantú no solo se enaltece sino que es un punto vital en el desarrollo de la historia de Arturo Ripstein; que igualmente cuenta con la música de David Mansfield.

El diablo entre las piernas
Duración
147 min.
País
México
Dirección
Arturo Ripstein
Guion
Paz Alicia Garciadiego
Música
David Mansfield
Fotografía
Alejandro Cantú (B&W)
Reparto
Silvia Pasquel, Alejandro Suárez, Greta Cervantes, Daniel Giménez Cacho.
Productora
Alebrije Cine y Video / Oberon Films / Carnaval Films
Género
Drama

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