Metronomy está de vuelta; muy firmes, seguros de sí mismos y proyectándolo y plasmándolo en una nueva entrega, Metronomy Forever.

Metronomy Forever
Metronomy Forever cover

En un episodio siguiente a su discografía, continuando el legado de Summer 08 del 2016 con un material titulado Metronomy Forever.

Metronomy Forever es la etapa madura de Joseph Mount y compañía, el sonido sólido de su marca personal con la que se han afianzado desde el maravilloso The English Riviera (2011) con el que su carrera despegó hacia lo mundial abarrotando los foros donde se presentan.

Probablemente lo último del sonido particular de Metronomy ya lo hayas leído en alguna otra parte, pero es importante recalcarlo ya que muy pocas bandas logran encontrar su sello de sonido personal, aquel que al solo escuchar unas cuántas notas lo identifiques de inmediato.

Mucho de aquel sonido se debe gracias al bajo bien llevado por Olugbenga Adelekan, muy funky, fresco y potente al mismo tiempo, sin ser aturdidor, como lo podemos escuchar en Whitsand Bay, que también resalta la batería progresiva de Anna Prior. Este extracto es la continuación del intro de poco más de un minuto llamado Weeding, que realmente no hay nada que resaltar en ello.

Con Insecurity vienen algunos flashbacks del Nights Out (2008), que se hizo clásico el año pasado por cumplir 10 años. En esta pieza el sonido es muy similar a los comienzos de Metronomy con los sintetizadores y algunas guitarras como protagonistas, pero bien manejadas por las líricas e interpretación de Mount.

Regresamos al funky con Salted Caramel Ice Cream, uno de los sencillos del Metronomy Forever. Una canción que contiene mucha diversión y frescura tanto al escucharla, como al ver su video oficial dirigido también por Joseph Mount donde todos los integrantes bailan y portan disfraces cool.

Un nuevo y breve interludio aparece con Driving. Algo muy innecesario. Pero Lately llega para recomponer la ruta mediante sonidos electrónicos, llenos de fantasía que a su vez profundizan y se muestran como algo sumamente interesante a escuchar. Algo que se pierde un poco con Lying Low y Forever Is A Long Time al ser unos temas atmosféricos de electrónica muy repetitiva y que matan un poco el hasta ahora gran paso que el disco llevaba.

Luego de aquellas dos forzadas piezas, The Light nos trae calma y equilibrio de nuevo con un corte bien logrado de una mezcla entre el house y el pop.

Los aires de Nights Out reaparecen de nuevo en los coros de Sex Emoji, pero con la batería de Anna destacando más de lo normal y que toma un papel antagónico en Walking In The Dark al desaparecer y ser manejada simplemente por los teclados y la voz de Joseph en este que es otro de los sencillos.

Insecure, no confundir con Insecurity, que al final del día da igual ya que ambas piezas son interludios que no aportan nada más que frenar las emociones. Mismo suceso pero con más duración es Miracle Rooftop, otro track donde los Metronomy abusan de lo experimental de un house que pareciera en cualquier momento explotar y provocar un fiestón, pero no, se queda solo en un intento que pues…meh.

Upset My Girlfriend es una canción reveladora, por llamarlo de alguna forma. Una de esas es donde su escritor (Joseph Mount) se confiesa por medio de esta balada que a pesar de tener una letra interesante, se vuelve tediosa, más aún por sus antecesoras que no levantaron.

Otro rayo de luz se hace con Weeding Balls y Lately (Going Spare) pequeño, ligero, apenas para levantar oído y prestar más atención pero tampoco para alabar. Y ya con Ur Mixtape, la pista que cierra el álbum, pues ya ni qué hablar. Corto y pésimo final que deja con un signo de interrogación en la cabeza.

En fin, en total son 17 tracks de los cuales 9, o por mucho 10, hubieran forjado un disco sumamente digno de esta identidad y madurez de sonido de Metronomy, que eso si es de aplaudir.

En conclusión, solo la primer mitad del Metronomy Forever es buena con los sencillos y los hits característicos de la banda, pero la segunda mitad está compuesta por mucho relleno que por más que se quiere disfrutar, simplemente no fluye ni crea ganas de querer escucharlo de nuevo completo.

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