Bengala al fin dio un concierto en solitario y de la magnitud correspondiente que se merecía desde aquel lejano 2006 en su nacimiento de disco debut y luego de 8 años de haberse separado.

Se necesitaba una plataforma así para enaltecer todas las memorias de una generación que creció con su música, en épocas donde el internet aún no reinaba con sus diversas propuestas musicales.

El Plaza fue el punto de reunión de la nostalgia al pasado, y donde también Diego Suárez, Jesús Herrera, Amauri Sepúlveda, Sebastián Franco y Marcos Zavala presentarían más en forma las canciones de su nuevo disco de estudio Laberinto, un álbum que los trajo de nuevo a la vida para seguir creando.

El recinto de la colonia Condesa nos recibió cual si fuera un cuarto oscuro, solo con luces rojas muy tenues por los contornos de las figuras de la pared y sobre el escenario.

No hubo banda alguna que les abriera, en esta ocasión la noche solo la protagonizaría Bengala y los cientos de asistentes que lograron abarrotar El Plaza convirtiéndolo en sold out.

Y a pesar de unos cuántos minutos de retraso, los integrantes de Bengala, una vez sobre el escenario, se dedicaron a complacer con un setlist fabuloso que recorrió lo mejor de su repertorio a lo largo de sus cuatro discos de estudio; Bengala (2006), Oro (2009), Sigue (2012) y el más bebé Laberinto (2019).

La iluminación y juego de luces fue maravillosa en cada tema tocado de manera perfecta, sin titubeos o algunas fallas de audio como llegó a suceder en su primera presentación grande en el Festival Vive Latino este año, donde después de mucho tiempo era comprensible lo desencanchados que todavía estaban. Pero aquí, en El Plaza, eso no sucedió.

Todo fue perfecto desde el primer tema con Un Millón de Estrellas, uno de los cortes del último álbum, y prosiguiendo con Planeador, Vamos Otra Vez y Soñé; tres hits clásicos que nadie dejó la oportunidad de corear a más no poder.

Diego dejó ver su gran rango vocal y lo excelente frontman que es en Rey de España frente al piano, o en Otra Vez y su coro alargado al finalizar.

“Estamos muy felices de que estén aquí. No saben cuánto tiempo hemos pensado en este día. Y mientras ustedes estén aquí, habrá Bengala para rato”, mencionó Diego para después seguir el show con Carretera, la primer canción con la que se dieron que conocer en aquel lejano 2006, y después regresar al presente con Tiempo y Enloquecer.

Para la parte final, el show era un horno de alegría, brincos y cantos a todo pulmón con Tírate, Mensaje y Cárcel, canciones con la que cerraron momentáneamente para regresar a escena y tocar la muy pedida Abril O’Neil, Déjala Ir y Miente, temas con los que agradecieron al público por su entrega y posaron para la foto.

Pero ante la petición de más por parte de la gente, decidieron tocar Mal Incurable para poner punto final a una noche donde todo fan de Bengala necesitaba y anhelaba, donde la nostalgia y los recuerdos se hicieron presentes, donde los Bengala se mostraron majestuosos durante 2 horas de uno de los mejores shows que se han dado en el recinto este año y para reclamar el lugar que se merecen en el rock mexicano luego de tanto tiempo de ausencia.

Bengala, comienza de nuevo.

Fotos: Daniel Tostado

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