Dependerá de Pooh, Piglet, Tiger, Igor y compañía el sacar de este deprimente hoyo a Christopher Robin y a toda costa regresarle no solo el gusto y la pasión por la vida; sino el hacerle ver que lo más valioso en ocasiones está frente a nosotros.

  • Dirección: Marc Forster
  • Reparto: Ewan McGregor, Hayley Atwell, Mark Gatiss, Adrian Scarborough
  • Año / País: 2018 / Estados Unidos Estados Unidos
  • Duración: 104 min
  • Guión: Thomas McCarthy, Alex Ross Perry, Allison Schroeder (Personaje: A.A. Milne)
  • Música: Klaus Badelt
  • Fotografía: Animation, Matthias Koenigswieser
  • Productora: Walt Disney Pictures

Comúnmente en el argot cinematográfico existen ciertos dichos o frases; uno de ellos es “No tocar lo que ya es bueno”; sin embargo algunas compañías en afán de generar ingresos extras a los estudios e inclusive en busca de un autentico golpe de taquilla con todo lo que conlleva; artículos escolares, souvenirs y juguetes, hacen todo lo posible para deshonrar de una u otra forma este estereotipo de reglas no escritas en la tierra hollywoodense.

Empresas con estas similitudes sobran en el mercado estadunidense; el ejemplo perfecto es Disney; haciendo, eso sí, excelentes e inolvidables producciones. Todos somos o fuimos de alguna forma fanáticos de los Clásicos de Disney de su Segunda época de oro hasta de esta nueva temporada nacida por la alianza con Pixar Animations Studios. La gran fortuna que sigue amasando la compañía del ratón resulta ya ser impresionante, inclusive dándole para poder absorber empresas rivales; sin embargo, parece que no es suficiente y buscan aún más.

El llamado “Mercado de la nostalgia” vende y muy bien; para muestra la misma compañía durante unos años realizo re-lanzamientos de sus propios clásicos con la excusa muy válida de que “Las nuevas generaciones deben de conocer la rica y bella historia de cuentos de hadas”, por allá de finales y mediados de los 80s y 90s.

Este fenómeno se está viendo reflejado en la segunda época dorada de Disney; solo que ahora no solo fueron relanzamientos, recordemos el de The Lion King en IMAX a inicios de esta década; esta vez los productores decidieron que era una excelente idea llevar a cabo los Live Action, que son representaciones en carne y hueso con mucha ayuda de tecnología de las películas que a nuestra generación millennial le causaran sueños y nostalgia inimaginables, Era obvio, fue con lo que crecimos y este tipo de idea vende y muy bien, pero ello no significa que sea algo de calidad o bien hecho.

El tiempo ha pasado y de aquel alegre chiquillo que solía divertirse con sus amigos de felpa en el famoso Bosque De los Cien Acres solo el recuerdo queda; ahora Christopher Robín (Ewan McGregor) es mayor y tiene todas las responsabilidades de un adulto, un trabajo bastante monótono, una familia y parece ser que toda la magia de aquel pequeño ha quedado encerrada muy en el fondo de su corazón.

Con problemas en su entorno familiar provocados por la ausencia de tiempo hacia su esposa e hija; Christopher Robin en el momento más agrio de su vida vive una epifanía que no esperaba; provocada por la intervención de sus antiguos amigos de felpa, Pooh y compañía regresan como un dulce sueño para poder aliviar un poco los pesares del señor Robin; sin embargo ni siquiera ese elixir anímico logra hacer reaccionar a Christopher Robin y decide regresar a su vida normal.

Dependerá de Pooh, Piglet, Tiger, Igor y compañía el sacar de este deprimente hoyo a Christopher Robin y a toda costa regresarle no solo el gusto y la pasión por la vida; sino el hacerle ver que lo más valioso en ocasiones está frente a nosotros.

Hablar de la trama que pretende Marc Forster siento que fue un poco pretencioso tomando en cuenta el público al que va dirigido, por lo cual la historia tiene un inicio bastante torpe y que puede resultar algo aburrido, insisto, teniendo en cuenta que una película de este tipo va inclinada al público infantil y resulta ser un poco más gris y esto puede resultar algo deprimente.

Lo más rescatable obviamente debe ser la aparición de Winnie Pooh (Jim Cummings) al principio este aspecto desgastado de los peluches del Bosque de los cien acres era algo espeluznante pero ya asimilando la idea resulta ser algo tierno; considerando que han envejecido al tiempo que Christopher Robin es ya un adulto; sin embargo, este live action infantil siento que no logrará ser un auténtico hit con los niños pero si va a tener impacto en el público en general. Todos los personajes cumplen con forma bastante melancólica con el estereotipo del “Mercado de la nostalgia” que puede ser algo frío y sin escrúpulos pero accidentalmente será una especie de cachetada para el público adulto.

Las actuaciones resultan ser bastantes regulares; Ewan McGregor logra un trabajo aceptable, sin embargo siento que su trabajo es algo mermado por la propuesta inicial del film, ya que por accidente tenemos una película melancólica que da en el blanco con el mercado nostálgico pero que su objetivo principal era el sector infantil, así que pierde su objetivo principal y eso no sé si el público lo podrá pasar por alto.

Christopher Robin es otro live action que resulta ser no tan fiel a la historia original y tiene momentos algo desafortunados; sin embargo y para lo que nos tiene acostumbrados Disney,será una decepción para algún sector del público y una especie de epifanía de valores morales que hará que soltemos los aplausos al filme.

 

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Peluches, nostalgia y dólares: Christopher Robin
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Peluches, nostalgia y dólares: Christopher Robin
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Dependerá de Pooh, Piglet, Tiger, Igor y compañía el sacar de este deprimente hoyo a Christopher Robin y a toda costa regresarle no solo el gusto y la pasión por la vida; sino el hacerle ver que lo más valioso en ocasiones está frente a nosotros.
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Bizarro FM
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