Antón Álvarez Alfaro, a.k.a C Tangana, es un cantante madrileño de trap. 

Fotos por: Diana Torres

El trap, combinación de rap y beats básicos de electrónica con letras medianamente logradas y un ritmo bailable facilón, cada día acapara más terreno en la emergencia musical, de igual modo se ha ido enclavando rápidamente en la predilección de la generación millennial.

Crema y Pucho son dos alter egos más con los que Álvarez Alfaro ha conseguido visibilidad en los circuitos rap de su país, mismos nombres que le han dotado de cierta reputación y reconocimiento en España, aunque nada similar al éxito que ha obtenido en tan poco tiempo con el proyecto C Tangana, con el que goza de buen posicionamiento en lo que se han empeñado en etiquetar como “música urbana”, y subiendo a los primeros puestos con más celeridad que la espuma de una cerveza pésimamente vertida.

La noche del jueves C Tangana, quien también cursó estudios en Filosofía en la Universidad Complutense, subió al escenario del C3 Stage para mostrar su repertorio de lo consolidado en su larga duración Ídolo (2017) y quizá de paso diluir suspicacias en torno a por qué Sony Music se ha interesado en publicar a este chaval nacido en 1990.

“Música urbana”, “reguetón que no se perrea”, son algunas de las denominaciones al vapor, y de esperarse, en el afán por describir una nueva propuesta. Lo cierto es que la noche del jueves no había un ambiente de bajo circuito, sino todo lo contrario, parecía más bien un tugurio de altos vuelos con gente elegantemente vestida, que también cohabitaban en el C3 con otros muy jóvenes, los últimos más bien perecían una réplica a escala del estelar de la noche, que por cierto saltó al entarimado ahí de las veintidós treinta horas.

Acerca de la música que expone el madrileño se puede decir que se vale de secuencias electrónicas y bases rítmicas, así como del reiterado uso del autotone para modificar la voz que canta, por lo general, historias urbanas. Se podría decir, por otro lado, que la apuesta del señor C Tangana va más por el lado de definir un estilo de vida magnánimo que de progresar o sobresalir en el género urbano.

El ego se le puede divisar a varios metros de distancia, lo engreído y su seguridad son quizá también elementos importantes para que Antón Álvarez pueda desenvolverse en este nuevo personaje que ha creado y con el que parece divertirse, sentirse cómodo.

La presentación finalizó cercanas las veintitrés treinta. Minutos después, Antón bajó y estaba detrás de la valla metálica que separa el escenario del público; traía el setlist en el celular y no en una hoja impresa (que es una prueba muy contundente de modernidad). “Tómale foto” decía, acercando la pantalla de su celular, a todo el que lo deseara.

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