Los Tacvbos dieron un gran concierto que sirvió como tributo al Dios Tezcatlipoca que nos otorgó el poderío de echar el taconazo en la celebración de la gira NIU GÜEIS TUR 2017 en la Arena Ciudad de México.

Tras el lanzamiento del Jei Beibe, octavo álbum de estudio de los Tacvbos, los oriundos de Ciudad Satélite ofrecieron un concierto en el imponente coloso de Azcaporock que serviría como recinto ceremonial para que los Tacvbos ofrecieran su ofrenda al señor del cielo y de la tierra, fuente de vida, origen del poder y la felicidad, fuerte e invisible Tezcatlipoca, como parte de la gira NIU GÜEIS TUR 2017 el pasado 23 de noviembre. Y así empezó la velada…

Las luces se apagan y se vislumbran unas siluetas que exaltan a los presentes que piden a gritos suenen los primeros acordes de la noche. Se escucha un estrepitoso sonido y una luz en sincronía que anunciaba la llegada del FVTVRO para abrir una noche mágica y chamanística a cargo de Rubén Albarrán, Emmanuel Del Real, Quique y Joselo Rangel.

La voz de Rubén Albarrán se ha vuelto un icono sonoro e inolvidable para la vieja escuela y las nuevas generaciones tratan de seguirlo al interpretar Disolviéndonos y Matando, las siguientes dos rolas del Jei Beibi que interpretaron después de FVTVRO para pasar al tan añorado saludo de los Tacvbos. Los de Satelite puntualizaron que es la primera vez que se presentan en la Arena Ciudad de México y con su gran oratoria Rubén Albarrán alienta a los presentes a desenfrenarse, a vivir una noche mágica y a echar desmadre.

Da comienzo el primer bloque del concierto con el arribo de El Aparato, un clásico del Re que ha servido para identificar a los de norte de la capirucha por su versatilidad en los géneros y su mezcla de sonidos prehispánicos con los modernos, de inmediato el público se enciende y se unen en los coros del “Hey ya hey” guiados por el chamanístico vocalista que reconoce que el público cantó muy bien.

El líder Tacvbo nos regala sus primeros versos al decirnos que “A veces nos convertimos en lo que más odiamos” como preámbulo de la siguiente composición, El Padre, una rola que los seguidores más longevos disfrutaron, ya que su lanzamiento fue en el 99 con el álbum Revés/YoSoy.

Volteas a ver a los presentes y de inmediato identificas las tribus que asisten al concierto, la vieja escuela de los conciertos masivos, los fieles seguidores que respeta la historia de la banda, los jóvenes ansiosos de escuchar las nuevas rolas y contemporáneos que disfrutaron desde las gradas las rolas que en su momento los hacía unirse en círculos de paz ya hace unos años atrás. De repente la mayoría del recinto se une para cantar Desperté, una rola que formo parte del álbum Cuatro Caminos por el 2003.

La velada sigue y el ambiente se pone un tanto romántico cuando se ve el escenario rosa y suena los primeros acordes de Enamorada, track número 4 del Jei Beibi. Una rola romántica y sin distinción de sexo, raza o religión.

Meme aprovecha el ambiente y sale con su guitarra electroacústica y con un par de notas nos invita a tomar de la mano a nuestra pareja y así dedicarle ERES, aquella canción que ha servido de estandarte para los enamorados desde el Cuatro Caminos del 2003 y que ha formado parte de nuestra playlist de amor o desamor.

En el ambiente se siente el júbilo emanado por los presentes, los Tacvbos han llegado a los corazones a través de sus letras y en los parlantes suena el rasgueo de la guitarra acústica de Meme anunciando la llegada de Que No,  track número 8 del Jei Beibi. La rola tuvo un par de patinazos en la guitarra por Meme y en la letra por Rubén Albarrán (que por cierto usó la máscara de ciervo), pero no fue relevante para los presentes que corearon la rola de principio a fin.

La banda está feliz, los Tacvbos están haciendo una noche épica y suena Volver a Comenzar, los presentes bailan y cantan a pesar de un patinazo de Quique en el bajo. Todos muy prendidos pero me recuerda cuando la presentaron en el Vive Latino de 2007 en la que todos los presentes estábamos ansiosos de escuchar el nuevo material de los Tacvbos después de tantos años de no presentarse, la rola duró mucho tiempo y se hizo un poco pesada la transición al nuevo sonido de los Tacvbos, pero ahora en el concierto del pasado 23 de noviembre disfrutamos los 7:43 minutos de la rola.

La alegría se desborda e inunda el recinto, Rubén Albarran toma el micrófono y da a los presentes el agradecimiento por reunirse en el recital, dice que ya los extrañaba y suena el despertar del público al escuchar un clásico Como te Extraño. El momento es fantástico al escuchar corear a la mayoría de los aglutinados cantar tan emblemática rola. Al terminar la rola Los Tacvbos recuerdan a las víctimas del sismo y pide mandar buena vibra a los mexicanos a través de la Chilanga Banda que, entre pachucos, cholos y chundos, tacuches y cachiporras, levantamos la chela para seguir con el chupe en la pachanga. Sin duda el éxtasis del concierto que logra una gran conexión con los presentes y poder hilar Me Gusta Tu Manera del nuevo álbum.

Se toman un tiempo para seguir en el jolgorio y suenan las cuerdas, un acorde perdido entre los dedos de alguien y suena Un Par de Lugares. Con esta rola nos demuestran la evolución de la composición musical en una onda Zen y relajada, de inmediato suena el sinte de Meme para tocar Puntos Cardinales del Cuatro Caminos. Vemos al consagrado vocalista danzar por toda la pista y nos sorprende que, a pesar de que casi va por su credencial del INAPAM, tiene una gran condición física para zapatear al ritmo de la buena música de los Tacvbos.

La noche es joven y se arranca Meme con el sinte, en las pantallas se pueden ver números hasta detenerse en el 53 100, track 3 del SiNo, una rola que nos pide subirnos a su auto prestado, nos invita algo de y tomar y nos pide un cigarrillo mientras buscamos una fiesta hasta que salga el sol.

Estamos en una etapa relajada, la vibra se siente diferente, las luces son amigables y la gente parece tener buena onda, Rubén Albarrán habla sobre la vibración sensorial que se transmite, nos invita a ayudar y no hablar mal de los demás porque somos espejos y el mal que deseamos llega a nosotros. Una buena vibra, buena onda y una invitación a levantar las manos de un lado a otro y el vocalista dice que el recinto parece un campo lleno de flores, y se arrancan con Las Flores que pone a bailar a la banda!!!

Suena EO para no perder la energía que se generó, y todos bailan emulando los movimientos del Satelitense que invita a los presentes seguirlo con el emblemático silbido de la rola.

Después de un buen baile la banda anuncia el fin, pero no el fin del concierto, se escucha el bombo y la gente sabe de que se trata, es el preámbulo de una gran verbena y el taconazo comienza al sonar El Fin de la Infancia. Se arma una gran pista de baile abajo y en las gradas, nadie quiere perderse de esa conexión y la energía que producen las vibraciones de la rola, los Tacvbos nos demuestran que ellos también son parte de la música regional mexicana y el recinto de Azcapotzalco realmente tiembla!!!

En el ambiente se siente el misticismo que inunda el recinto de Azcapotzalco y Rubén Albarrán pide a los presentes unirse a coro para entonar una rola en honor a Tezcatlipoca y así poder interpretar La Chica Banda. Los ruidos sonoros nos evocan a los rituales ancestrales y nos hacen danzar en la combinación de guitarrazos de Joselo, el bajo de Quique, el sinte de Meme y la voz de Rubén Albarrán que juegan en perfecta combinación para crear un sonido completamente mestizo. La banda baila, el recinto baila y la rola sirve de ofrenda a Tezcatlipoca.

Llega la segunda cortinilla y los de Ciudad Satelite se toman un descanso. Los presentes viven el éxtasis de las rolas anteriores, tomamos aire y nos relajamos con un buen trago de cerveza. De pronto se ilumina el escenario y en el se encuentra Meme con su piano, la luz es tenue y el ambiente bohemio, suenan las primeras notas de El Mundo En Que Nací. El vínculo es perfecta, un gran contraste de ritmos y viene la paz, los celulares se encienden la Arena CDMX parece un campo de estrellas. Meme se lleva los aplausos por su excelente composición y armonía.

La noche parece llegar a la cúspide, el escenario se tiñe de rojo y Los Tacvbos regresan a sus lugares. Rubén ofrece su voz al profeta Venus y a Kulkulkán cuando suena una tecla constante que anuncia Volcan y la unen con Pájaros, dos tracks de El Objeto Antes Llamado Disco.

Buen momento para unas palabras del líder de la banda, que recuerda a los 43 estudiantes de Ayotzinapa, pide aplausos para ellos y que mandemos la buena vibra a sus familiares. Rubén Albarran da un mensaje “Podemos perdonar pero no olvidar”, de repente suena 1-2-3 en los parlantes del recinto y de inmediato los fieles a la Tacvbología y sus nuevos adeptos bailan y corean la rola que causó polémica en su lanzamiento, ya que en sus letras se mencionan a los 43 pero sabemos que al mismo tiempo se ha convertido en una de las rolas más queridas del nuevo álbum.

Se apagan las luces y se escucha el tributo a Los Tres de chile, Dejate Caer. Rubén Albarrán usa el gorro del Gallo Gas y los adeptos corean la rola que ha generado un sentimiento de pertenencia al ver la consagrada coreografía de los Tacvbos.

Llega otro descanso para los del norte, después de tan perfecta coreografía y un buen baile el descanso es bien merecido.

Pasan los minutos y se vislumbran dos siluetas en el escenario, se escuchan los rasgueos de otro clásico Tacvbo, Avientame, las luces se encienden y aparece Meme con Joselo. El ritmo de fondo es diferente, no es completamente acústico, la rola tiene el ritmo típico de la caja de ritmos de Meme pero no deja de sonar chido. Se llevan los aplausos y se integran los demás al escenario.

Rubén tiene una peculiar vestimenta, un Kimono Samurái, y juntos tocan una de las mejores rolas de los Tacvbos que nos hacen pensar en nosotros, suena De Este Lado Del Camino.

Parecen los últimos estertores del concierto que nos ha dejado sin aliento pero llenos de energía y el tiempo se fue volando. Tocan Medio Día y la paz se siente. La armonía de las notas nos hacen transportarnos al segundo plano, no como el de Stranger Things, más bien al preámbulo de un gran cierre que todos añoramos y sabemos de qué se trata.

No hay fecha que no se cumpla, plazo que no se venza, ni deuda que no se pague. El Café Tacvba se echa la última rola de noche y la más coreada entre cortinillas. Suena un ritmo predeterminado de la máquina de ritmos de Meme, y los presentes saben de qué ha llegado la hora. El final es inminente y es el momento de despedirnos con El Baile y el Salón. Todos nos unimos al grito que identifica a los referentes del rock mexicano, el “Paparupapa ueo ueo”, que llega a cada rincón de la Arena Ciudad de México en un coro que trasciende las barreras del recinto, y se escucha en los alrededores. Un grito de guerra, un coro que no tiene fin, un canto dedicado a los dioses que se grita a todo pulmón. Un momento mágico y pulcro para terminar la velada perfecta que nos recuerdan experiencias y seguramente está en tu playlist de vida.

Así termina la presentación de los consagrados Tacvbos en una noche épica, mistica y chamanística.

Y a ti ¿Cómo te fue en el concierto? ¿Crees que faltaron los clásicos? ¿Te falto bailar el borrego? ¿Te gusta la onda chida y de paz de la banda? O ¿Estás de acuerdo con la banda por darle proyección a sus nuevas rolas y salir del círculo vicioso de la monotonía?

Y como dato y sorpresa para muchos, los de la ciudad de los palacios cumplen su promesa al apoyar el activismo en contra de la violencia de género, como bien lo mencionaron los Tacvbos en una conferencia celebrada el semestre pasado sobre abstenerse de tocaron la Ingrata. Sin duda La Ingrata es una obra icónica del rock mexicano, pero al no tocarla se excluyen de la conciencia colectiva sobre violentar a las mujeres.

Déjanos tus comentarios y recuerda seguir dándole al taconazo.

Paz y Baile

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Daniel Santillan
Músico amateur, seguidor del Necaxa, artista gráfico independiente, lector principiante, gamer y melómano