Al interior del C3 Stage, sitio donde la banda norteamericana Portugal, The Man realizaría una escala previa a su presentación en el festival regiomontano Live Out. 

Ya se podían observar centenares de rostros, en su mayoría jóvenes, quienes después de presenciar a la banda telonera local, Galgo, se mostraban ansiosos por el acto estelar, el del ahora cuarteto de Alaska residido en Portland, Oregon; y quienes presentarían su más reciente placa titulada Woodstock.

En el recinto se percibía la acentuada juventud de sus asistentes y de sus outfits “antreros”; camisas de vestir. Puro “fresa”, como calificarían los más clasistas y prejuiciosos. Y pues sí, quizá los melómanos más rudos y con playeras de algodón sudadas estaban atendiendo a esa hora, absortos todos, a Paul Banks y compañía en Parque Trasloma; quién sabe…

En punto de la medianoche las luces se apagaron, la ansiedad desapareció y en cambio vino la algarabía de los presentes. Los asistentes en el C3 Stage se empeñaban en recibir con estridencia a los Portugal, quienes iniciaron el show con mucha fuerza; la canción no era de su autoría, pero lo bastante conocida como para causar el desenfreno de más de 300 gargantas. Inauguraron la tocada con For Whom The Bells Toll, de Metallica.

Una vez incendiado el escenario, procedieron a echarle más combustible con la interpretación de Another Brick In The Wall, de Pink Floyd, por si fuese necesaria la referencia de copyright.

Así fue, lograron un espectacular switch entre aquel hit de finales de los 70 y una canción propia incluida en su álbum Evil Friends: Purple Yellow Red and Blue; lo que resultó ser, contrario a lo que pudiera adivinarse, un genial atrevimiento.

Portugal, The Man tomó el control y comenzó a repartir una serie de canciones incluidas en su producción más reciente. Comenzaron con Number One, prosiguieron con Feel It Still y después vino Noise Pollution.

Los asistentes ya estaban entrados cuando los Portugal husmearon en su álbum del año 2011, In The Mountain In The Cloud, y lograron quitarles el óxido a temas como Head Is A Flame, Once Was One, All Your Ligths y a la siempre ácida So American.

En estas instancias el calor y el éxtasis al interior era evidente. Las personas sólo podían estar atentos a lo que sucedía con el grupo liderado por John Gourley y a la espera de alguna carta que pudiese salir bajo la maga de éste. Y así sucedió.

Luego de interpretar elegantemente Modern Jesus y Live In A Moment, sonaron los acordes siempre tumbados y sicodélicos de I Want You (She So Heavy), original de otra banda británica que no requiere presentación.

Los de Alaska dejaron claras sus influencias provenientes de la música británica, pues también nos tundieron con su interpretación de Don´t Look Back In Anger de los hermanos Gallagher, la que sin duda condujo a sus espectadores hacia un decoroso y nostálgico final de la presentación, sólo para rematar con Hip Hop Kids y Holy Roller.

De esta manera, y próximos a las 2:00 horas, la presentación de Portugal, The Man concluyó y dejó totalmente embriagados y satisfechos, musicalmente, a quienes pagaron una entrada para verlos.

Fotos por: Miriam Rocha

 

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