Alguna vez existió un México de ensueño, donde la naturaleza era la protagonista de la riqueza del país. Hoy sólo quedan los estragos de la modernidad, pero la memoria de aquel México desconocido, sigue permaneciendo intacta en la fotografía de Gabriel Figueroa, uno de los mejores fotógrafos en la historia del cine.

Nacido un 24 de abril de 1907 en tierras chilangas, Gabriel Figueroa fue un joven enamorado de la fotografía. Trabajó en un estudio fotográfico, donde experimentó las diferentes posibilidades visuales que ofrecía una cámara para fotografiar a las personas, además de descubrir cómo la iluminación modificaba los retratos.

Comenzó a trabajar en el cine con su primer crédito en Revolución, de Miguel Contreras Torres, en 1933. Figueroa perteneció a una época donde el cinefotógrafo sólo se dedicaba a grabar las tomas desde el ángulo en que el director lo pedía, cuidando que nada se saliera del encuadre, pero Gabriel tenía una mirada que pocos comprendían, donde la naturaleza también era manipulable y se podía utilizar como fuerza narrativa.

En 1935 la empresa cinematográfica CLASA otorga a Figueroa una beca para Hollywood, donde tiene como maestro a Gregg Toland, director de fotografía de Ciudadano Kane.

Gabriel Figueroa comenzó a experimentar con tomas poco comunes, encuadres que involucraron los asombrosos paisajes mexicanos con la trama de cada película en la que participaba. “Estoy seguro de que si algún mérito tengo, es saber servirme de mis ojos, que conducen a las cámaras en la tarea de aprisionar no sólo los colores, las luces y las sombras, sino el movimiento que es la vida.”  mencionó Figueroa acerca de su gran trabajo detrás de la lente.

El estilo visual y el profesionalismo con que se desempeñaba Figueroa, le fueron dando un peso mayor dentro de la industria del cine en México (si, alguna vez hubo una industria, aunque usted no lo crea) y con la llegada de la llamada “época de oro” del cine mexicano, Gabriel Figueroa ya era más que un nombre, todo un estilo cinematográfico.

Estas son algunas de las colaboraciones clave de su filmografía, que marcaron su estilo:

SU COLABORACIÓN CON EL INDIO FERNÁNDEZ

El Indio Fernández era uno de los directores íconos del cine mexicano, pero también uno de los personajes más complicados y trabajar para él no era fácil, debido a su cuadrada forma de pensar.

Figueroa no sólo estilizó las películas del Indio, también logró imponer su estilo, provocando que el director cediera ante él, llegando este a darle completa libertad creativa a Figueroa para fotografiar sus películas. Además, plasmó como nunca la belleza de María Felix en pantalla, gracias al juego de luces y el uso de close ups, toma que casi no se usaba en las películas de aquella época.

Aunque filmaron decenas de películas juntos, fue con Flor Silvestre donde el estilo de Figueroa comenzó a tener identidad, misma que explotaría con María Candelaria y sobre todo, con Enamoradaentre otras.

SU COLABORACIÓN CON LUIS BUÑUEL

Gabriel Figueroa tenía marcado estilo preciosista, pero poseía un sentido narrativo que había explotado aún. Cuando trabajaron por vez primera, Luis Buñuel se indigestó con lo hermoso de las imágenes de Figueroa y le pidió que hiciera algo más crudo, más realista, pues es el estilo que buscaba.

Figueroa tuvo diferencias creativas con Buñuel, pues este a diferencia del Indio Fernández, no le permitía tomar las riendas de la fotografía y detestaba la fotografía preciosista. Sin embargo, en esta etapa Gabriel Figueroa explotó al máximo su narrativa, poniendo más peso en la información del encuadre que en la estética, que aún así no deja de ser sorprendente. La profundidad de campo, la composición al servicio de la metáfora surrealista y las sombras dramáticas, fueron herramientas que Figueroa dominó trabajando con Buñuel, y este enriqueció su estilo surrealista gracias a la estética de Figueroa.

Para muestra sólo recordar la secuencia del sueño con el juego de luces y las construcciones de edificios en segundo plano de Los Olvidados, la agobiante atmósfera de El Ángel Exterminador, o la impresionante y poética estética de Nazarín.

MACARIO

Aunque podría mencionar todas las películas en las que colaboró con Roberto Gavaldón, director con un estilo que combinaba la belleza con el argot popular mexicano, Macario representó uno de los puntos máximos en la carrera y estilo de Gabriel Figueroa.

Por un lado, Macario tuvo presencia internacional (además de estar nominada como Mejor Película Extranjera en los Oscar de 1960), por lo que el nombre del artista de la lente, sonaba ya en varios continentes del mundo; y por otra parte, la película protagonizada por Ignacio López Tarso es uno de los trabajos más impresionantes del cinefotógrafo mexicano (todavía más impresionantes que sus trabajos impresionantes).

El estilo visual dotó a Macario de una sensación de cuento, un toque surrealista pero bastante oscuro para el estilo que dominaba Figueroa. Sólo con mencionar la escena del “otro mundo” de la muerte, donde Figueroa filmó únicamente con la luz de decenas de velas, una escena completa dentro de las grutas de Cacahuamilpa, con una composición e iluminación magistrales. Durante años, sólo el gran Stanley Kubrick pudo lograr algo similar en Barry Lyndon, y eso fue muchos años después.

UN ALMA PURA

Una etapa poco conocida de Gabriel Figueroa, es su incursión al cine mexicano experimental de los 60’s, donde se nuevas voces dentro del cine intentaban contar historias con narrativas experimentales que rompían la tradicionalista manera de hacer cine mexicano.

Aunque Figueroa filmó Lola de mi vida y Las dos Elenas, fue con Un alma pura (dirigida por Juan Ibáñez y basada en un relato de Carlos Fuentes) donde Figueroa se salió de la comodidad de su estilo y experimentó con la cámara en mano, hecho insólito para él y poco usado en el cine mexicano hasta ese entonces.

Es el ejemplo perfecto de cómo Figueroa siempre buscaba interpretar la historia que le dieran y contarla con los elementos que le dieran, como en esta cinta donde Figueroa no le teme al caos visual y visualmente logró una narrativa muy interesante.

Con más de 200 películas filmadas y ganador de galardones importantes en México y a nivel internacional como en el festival de cine de Venecia, en Cannes, el Globo de Oro en Hollywood, entre otros, Gabriel Figueroa fue y sigue siendo una institución dentro del cine mexicano y a nivel mundial.

Creó sus propios filtros, pulió su propio estilo para después modificarlo, e incluso renovarlo. Un artista de la lente, en toda la extensión de la palabra, que nos recordó que el cine nació de la fotografía y por ello, no se debe menospreciar nunca, su importancia en una película.

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