Una intensa jornada metalera estalló este sábado 3 de septiembre dentro de Cintermex para la primera edición del México Metal Fest, un poderoso evento donde las cartas fuertes para este día lleno de trash metal fueron Megadeth, Venom y Overkill.

Por: Julio Díaz

Fotos por: @yosoyanlli

El festival metalero convocó dentro de las salas G y H del centro de convenciones regiomontano a 8,600 soldados metaleros de todas las edades que, enfundados en vestimenta principalmente negra, se preparaban para un maratón de tremendos guitarrazos acompañados de desafiantes baterías con doble pedal y explosivos vocales metaleros de bandas locales e internacionales.

El recinto no pudo haber estado más sencillo y austero: un escenario y su respectiva carpa para la consola de audio, dos stands de patrocinadores y distintos puestos de venta de mercancía, alcohol y comida.

El lineup original sufrió la cancelación de Havok, que se derivó de un problema entre la agrupación y la promotora de Megadeth: Mustaine Management.

La banda de Denver había anunciado ser parte del  tour de los californianos y adicionalmente presentarse en diferentes partes de Sudamérica y después comunicaron que se había declinado el contrato propuesto por la empresa ya que consideraban algunos de los términos establecidos como “inaceptables” y ese problema resultó en la cancelación de todas sus fechas programadas. La banda Brujería fue anunciada como reemplazo a menos de dos semanas de llevarse el festival.

El recinto dio la bienvenida a los asistentes desde la 1:00 pm para iniciar actividades dos horas después y los encargados de abrir el prometedor festival fueron Ulveheim, banda mexicana ganadora del concurso que los organizadores hicieron con el premio de inaugurar el evento.

Por horas la gente fue llegando poco a poco mientras las bandas Conventrate, Transmetal, Ira, Arcadia Libre y Maligno se presentaban uno por uno ante el poco público que iba llegando. El mayor inconveniente de que hubiera sólo un escenario fue que todas las bandas tuvieron que recortar y ajustar su tiempo de presentación para que el staff de producción alistara todo el equipo y los instrumentos de los siguientes artistas, haciendo que casi toda la agenda sufriera cambios en la hora de inicio de las bandas y los asistentes estuvieran un poco inconformes, sumando esta molestia a diferentes fallas en la producción, siendo la más notable la poca calidad de audio que se escuchaba.

“Ya empiezan los buenos, los de antes fueron puro relleno” fue el comentario de uno de los asistentes que estuvo desde un inicio del festival frente al escenario. Las ansias eran muchas y la paciencia poca: la muchedumbre empezó la rechifla a las 8:45 p.m., hora que marcaba el turno para una de las bandas más famosas de su género: Overkill.

Tras un calentamiento cortesía de los mexicanos de Brujería, los fanáticos coreaban el nombre de la banda trashera una y otra vez con afanes de apresurar a los estadounidenses.

Tras un retraso, los asistentes empezaron a tener su necesaria dosis de metal al escuchar las primeras notas de Armorist. El vocalista Bobby “Blitz” Ellsworth descargó toda su energía en el escenario al continuar con  Rotten to the core y Electric Rattlesnake para tratar de levantar el espíritu de la pasiva multitud que no había llenado el recinto.

Canción a canción, el ánimo de la gente iba en aumento; se empezaron a abrir los cirulos de mosh y la lluvia de crowd surfers no se hizo esperar, el público había despertado con el poder de la banda y la gente headbangeaba, cantaba y saltaba efusivamente durante todo el show.

La anticipada terminación de la banda dejó a gente queriendo más y el ánimo eufórico fue decayendo poco apoco hasta siguió Venom, una de las bandas más influyente del metal y creadores del black metal, subgénero del metal que lleva el mismo nombre que su segundo álbum. La tercia inglesa liderados por Cronos, tiene cerca de 20 años de historia y han influenciado a grupos como Metallica, Slayer y Anthrax.

Toda la experiencia de la banda se hizo notar en el escenario desde su primera canción; Countess Bathory, Welcome to hell y Bloodlust fueron parte de las más coreadas del repertorio. En este punto, las salas se veían un poco más llenas de gente, inclusive con familias enteras y extrañamente, estaban más tranquilos con el paso de las canciones; la jornada había sido larga.

Algunos asistentes llegaron desde las 10:00 a.m. con la misión de estar frente al escenario, muchos privándose de comida o alimento para no perder su lugar. Poco a poco se fue acabando la comida del lugar hasta que sólo se ofrecieron nachos, la falta de comida y la política que no permitía reingreso al inmueble, cobró factura en el ánimo de los asistentes.

 La “tercia metalera” de la noche llegó a su clímax cuando las luces se apagaron antes de la presentación de Megadeth, quien promociona su nuevo disco Dystopia y anteriormente se habían presentado ante los regios en 2014. Hangar 18 fue la primer canción de la lista y la gente intentó sacar hasta la última gota de fuerza para vibrar con Megadeth. Conforme pasaban las canciones, parte de los asistentes prefirió ver el concierto sentado de lejos, desde la pantalla de su celular o de plano optó por dormir.

El evento prometió mucho y la gente trató de aprovechar del festival en todo momento. Aunque no sabemos si esta franquicia tendrá continuación, podemos esperar que los organizadores aprendan de todos esos pequeños detalles que sumados afectan la experiencia de los asistentes. Con un precio como el marcado, prometía estar a una altura diferente. Si todo sale como esperamos, este podría ser una muy buena alternativa al difunto Monterrey Metal Fest.

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