Durante 103 minutos podrás ser parte del efecto y el afecto que crea este itinerario musical de la bruja cósmica en el documental Janis: Little Girl Blue (Amy J. Berg, 2015).

janis little girl blue¿Qué esperamos de un documental de música? Nuestras expectativas se centran en entrar a la intimidad de las estrellas de los escenarios, conocer sus secretos para descifrar el sentido de su música, pero sobretodo queremos sentirnos parte de ese mágico universo de nuestros amantes públicos, vivos o muertos es el momento de conectar con ellos y nuestras historias.

Durante 103 minutos podrás ser parte del efecto y el afecto que crea este itinerario musical de la bruja cósmica en el documental Janis: Little Girl Blue (Amy J. Berg, 2015).

Un poco de zozobra y optimismo nos invade cuando una historia como esta se vuelve a contar a partir de materiales audiovisuales inéditos, eso ya promete un nuevo acercamiento a la vida de un ídolo de la escena musical de la década de los 60’s—o de cualquier otro tiempo, el punto central es el itinerario entre la vida, la fama y la muerte.

Estos frágiles personajes son el reflejo de la subjetividad de una época y la confrontación de la relación fama-soledad, a través de la recurrente triada sexo, drogas y rock and roll. En esa lista interminable y en constante actualización están Jim Morrison (1943-1971), Jimi Hendrix (1942-1970), Bon Scott de AC/DC (1946-1980), John Bonham de Led Zeppelin (1948.1980), Sid Vicious de Sex Pistols (1957-1979), Keith Moon de The Who (1946-1978) por mencionar algunos.

En su caso la directora Amy J. Berg nos muestra una reconstrucción de la vida de Janis través de archivos inéditos: cartas, entrevistas en TV, videos de conciertos, fotografías, audios y testimonios de músicos, familiares, amantes y amigos. El énfasis de la trama está en un tejido creado por la soledad, la fama, el amor y el desamor, la marginalidad por no cubrir las exigencias del prototipo de belleza.

Por otro lado, en este documental el contexto del conservadurismo del Sur de Estados Unidos vinculado con el Ku Klux Klan y el racismo en contraste con el desarrollo de la contracultura y del pensamiento revolucionario no aparece como algo determinante en la trama sino como datos secundarios durante las transiciones y viajes de Janis entre Port Arthur —su ciudad natal— y la escena musical y artística de San Francisco durante 1968.

El retrato de esta chica azul es la de una mujer que pese a su deseo de superar el deber ser con su personalidad impetuosa, beligerante y frenética en el escenario, los rasgos, conductas y fragmentos de ese mundo de patrones ya habían sido internalizados y asumidos como la posibilidad de supervivencia fuera de las luces y aplausos del público.

Es así que en los primeros minutos del documental Janis atraviesa la pantalla con su poderosa voz y rasga la rebeldía con el verso ”I’ll make everything alright, daddy, I swear!”. Un personaje contradictorio, siempre en conflicto que sin embargo se esfuerza en transfigurar sus fantasmas interiores en la alquimia del amor: “Darling, please come on back to me/ I know we can be part of a magic race/ Come back an’ believe my love.”

Janis: Little Girl Blue es la narración de la transfiguración de una poderosa Bruja a una frágil niña triste.Tras estrenarse hace un año en el Festival de Toronto el trabajo de Amy J. Berg —quien es la primera vez que incursiona en el documental musical— llega a México y se exhibirá en la Cineteca Nacional.

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Doctora en Historia del Arte Lationamericano especialista en arte contemporáneo y cine.