Con Blood Orange, Dev Hynes salió del anonimato y de esa sombra que envuelve a los productores por debajo de los cantantes pop.

Blood orangeDevonté Hynes a.k.a Blood Orange, es de esas personas muy cool que te quisieras topar en la vida. Tomar una cerveza con él y platicar largo y tendido por horas sobre música y otras artes pop.

Eso es Dev Hynes, un tipo cool Londinense en la música: un productor multi-instrumentista que viste con onda y sabe lo que hace.

Con Blood Orange, Dev Hynes salió del anonimato y de esa sombra que envuelve a los productores por debajo de los cantantes pop. Cosa errónea que no tendría que ser así, pero que la industria de la música evidentemente le da el favoritismo al bello rostro y voz de la canción de los millones de dólares.

Y con anonimato, me refiero a que salió de la sombra de artistas como Britney Spears, Kilye Minogue, Florence + The Machine, Sky Ferreira, The Chemical Brothers, entre muchos otros más a los que les ha producido, co-producido, compuesto y participado en sus materiales discográficos.

Blood Orange es un proyecto, por así decirlo, nuevo. Es un proyecto donde Dev emplea todo su conocimiento y amor por la música de los ochentas: el hip-hop, el funk, disco y el soul. Esto fusionándolo con la electrónica synthpop y el R&B actual y ochentero  también dando como resultado ritmos verdaderamente exquisitos.

Ritmos que podemos degustar desde su material debut Coastal Grooves (tremendo álbum) del 2011, en Cupid Delux del 2013, y en este su tercer material, Freetown Sound, de este bello año para la música, el 2016.

Freetown Sound es un deleite de cambios de ritmos en el que solo alguien como Dev Hynes podría mezclarlo y manejarlo de una manera tan perfecta. Cambios bruscos de un sonido a otro que no cualquiera pudiera manejar.

Como en el caso de By Ourselves, el primer track que en su entorno comienza con un leve piano y coros soul, sirenas y ruidos como de algún barrio también se oyen; la voz de una de una chica se une a ese entorno con un discurso un tanto feminista: ‘I did not grow up to be you but I did grow up to be me and be in love who this woman is’. Un discurso de protesta femenina acompañado de un saxofón jazzistico que de pronto me hizo recordar a piezas de Kendrick Lamar en su To Pimp A Butterfly.

By Ourselves de repente se diluye de un golpe y da comienzo a Augustine con toda esa onda ochentera del R&B con la aparición de Dev en el canto. Es como si fuera una canción de otro álbum, de otro artista.

Una de las colaboraciones femeninas en Freetown Sound se deja oír en E.V.P; se trata de la gran Deborah Harry, líder de la legendaria banda Blondie. E.V.P, a diferencia de los tracks antecesores, es una mezcla del funk y el synthpop culminando con un gran solo de batería y sintetizadores.

Nelly Furtado es otro elemento de renombre en este material. Furtado participa en Hadron Collider, una canción más enfocada hacia un pop barroco. Canción que suena simple pero muy interesante a la vez. Una combinación de Furtado y de Dev que por extraña que parezca, suena muy bien.

Juicy 1-4 hace referencia totalmente a África homenajeándolo con sonidos y ritmos nativos de Freetown, Sierra Leone, lugar nativo del padre de Dev Haynes, de ahí también el nombre a este álbum y los temas ambientados por protestas políticas y raciales.

Freetown Sound claramente no es el mejor álbum de Blood Orange, pero la verdad no está nada mal. Aquí se demuestra el tremendo productor que es Dev Haynes al mezclar tantos sonidos y armonizarlos de una manera magistral.

Freetown Sound es otro espacio para la expresión y desahogo de un artista de raza negra al levantar la voz, ser un líder y dirigir una protesta hacia aquel maléfico ser que por desgracia no se le ve fin en el mundo: el racismo.

 

Deja un comentario

Reseña Panorama
Calififación
Ángel Santillán
Explorador galáctico de las órbitas musicales. Vivo en una y mil canciones más.