Blink 182 está de regreso y su nuevo material evoca sentimentalismos guardados por mucho tiempo en la gaveta juvenil; además de presentar a un Matt Skiba como la parte faltante del trípode perfecto, ese que nos hizo vibrar y saltar en los 90’s. Le dimos unas cuantas escuchadas a California y esto fue lo que arrojó.

blink 182 california¿Qué sería de nosotros sin la nostalgia? Seamos sinceros y aceptemos que somos entusiastas sin medida del concepto, de esas historias de vida que nos han hecho lo que somos ahora pues aprovechamos cualquier oportunidad para regresarlas del pasado y contarlas una y mil veces, tal vez porque sólo a través de eso podemos sentir de nuevo una época vívida, feliz, mejor.

California y Blink 182, dos entes que comparten un sinfín de estos sentimientos mencionados. El primero sirvió como cuna y arropo de una banda dedicada a la diversión pura. El otro compartió música sin saberse que más adelante serviría como inspiración y guía.

Blink 182 trascendió sin buscarlo, fijó un camino que después seguirían muchos más en su intención de hacer carrera musical, digamos que estaban destinados a liderar una generación sin prejuicios.

California es su séptimo álbum y complace decir que es un disco muy completo. Con la salida definitiva de Tom DeLonge y un disco anterior (Neighborhoods) bastante irregular y mediocre, temíamos que Blink hubiera caído en estado de negación y necedad al intentar componer un nuevo material.

La realidad fue diferente, tuvieron un gran acierto en reclutar a alguien como Matt Skiba (Alkaline Trio) para llenar el hueco que había dejado un DeLonge bastante sobrado desde hace mucho tiempo. El tema es que Skiba cayó como anillo al dedo pues se adhiere perfectamente a la ecuación y se adapta al sonido antiguo que Blink quiso demostrar en esta entrega, al parecer no se extrañará al susodicho.

California está lleno del característico Blink 182, si bien no hay mucha novedad en los riffs, letras y métricas, es meramente intencional pues el objetivo era regresar al origen desde el título. Podemos apreciar un happy punk, punk rock de ese que sólo tuvimos oportunidad de escuchar en bandas contemporáneas a estos compadres, si le sumamos la interacción temporal que tiene Travis con Mark, se notará un buen sonido y, además, bastante bien producido.

En él encontraremos tributos melódicos a sus éxitos pasados, ya sea con los riffs de guitarra, los rasgos del bajo o sus clásicos Na Na Na en algunas canciones. Aunque para algunos ortodoxos puede parecer un intento seguro de regresar al gusto de su público, para otros es una apuesta acertada si de evocar nostalgia se trata.

La idea es mantenerlo simple, divertido y sin miramientos. Cynical, Bore To Death y She’s Out Of Her Mind son las encargadas de abrir el álbum, todas ellas resuenan familiar, la última con un gran parecido a Anthem, Pt 2. y despiertan al adolescente interior, nos hacen desempolvar las gorras cuadriculadas y ponernos las viejas bermudas.

Líricamente está inundado de inquietudes juveniles y gritos por regresar a una época en la que todo era más sencillo, es sin duda un álbum dedicado a los fans, se identificarán inmediatamente y recordarán sus viejos (no tan viejos) tiempos. Los Angeles es parte de lo nuevo que presenta Blink 182, un sonido un poco más actual pero que tampoco termina por convencer al oído. En conjunto son 16 tracks que le dan vida a un California que emociona, entiende y evoca. Home Is Such a Lonely Place de las tranquilas, nos recuerda esas baladas que nos regalaron algunas veces hace tiempo y hasta con sus proyectos alternos (Box Car Racer o +44).

Rabbit Hole, Kings of The Weekend, San Diego y California llegan para completar una obra dedicada a historias en tiempo pasado. Las voces juegan y se intercalan muy bien con una excelente ejecución, como ya es tradición, de la batería de Barker. Brohemian Rhapsody cierra el círculo de manera genial y adecuada, al más puro estilo Blinkezco.

En resumen California satisface todos los aspectos que podíamos pedir de Blink 182. Canciones rápidas, otras un poco más lentas, outros e intros de poco tiempo que se agradecen por completo y, lo más importante, ese tributo a ellos mismos que abren la puerta del pasado y nos ofrecen explorar sentimientos y vivencias que quizás habíamos olvidado por completo. Recomendamos escucharlo de principio a fin y sin ese sentido de crítica tan exigente.

Déjate llevar por tu yo más pequeño y disfruta plenamente de flashbacks y throwbacks musicales que alcanzarán para emocionar y querer ser adolescente una vez más.

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