¿De qué hablamos cuando hablamos de Birdman?

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Birdman no es una película convencional.

El ego y Alejandro González Iñarritu han llevado una relación tormentosa de amor/odio a través de los años.

Iñarritu parecía luchar contra él desde sus primeros trabajos como “Detrás del dinero” ó “Amores perros”. Ahora con BIRDMAN, el director mexicano, aunque no parece haberse conciliado del todo con el ego, le da la vuelta arriesgando todo para embestirlo con el arma mas efectiva: el humor.

Estoy seguro de no haber sido el único que al leer “La nueva película de Alejandro González Iñárritu” no confiaba nada en esta cinta y hasta le hicimos el fuchi; afortunadamente de igual forma aseguro que no seré el único que luego de verla, además de comernos nuestras palabras diremos ¡WOW!

Birdman

Una pantalla que se va a negros pone en alerta a nuestro sentido del oído con lo que parece ser una conversación entre el baterista Antonio Sanchez y el director Alejandro González Iñarritu, cuando de pronto las baquetas se sincronizan con la pantalla y cada letra va apareciendo con cada impacto de la tarola, el bombo, los toms y platillos de la batería formando una frase reveladora acerca de la historia que estamos a punto de ver. Todavía ni ha comenzado la película y los latidos del corazón obedecen a creciente beat de las percusiones que dan entrada y acompañan a una secuencia de un meteorito cayendo en lo que parece ser una playa, el ritmo crece y crece hasta que es amputado por un plano de Michael Keaton meditando, dándonos la espalda y levitando (literalmente). Es claro, esta no será una película cualquiera.

Cuenta la historia de cómo Reggan (Michael Keaton), famoso por haber interpretado años atrás al superhéroe icónico “Birdman”, lucha por montar una obra en Broadway y demostrar que es un verdadero actor. En los días previos a la noche del estreno, tiene que lidiar con su ego e intenta recuperar su familia, su carrera y a sí mismo.

El papel de Riggan fue escrito para Michael Keaton a quien no le da vértigo y vuela alto, muy alto en este papel que exorciza algunos demonios que pudieran haber habitado en él. Se interpreta a si mismo, pero a la vez esta interpretando a Iñárritu, por lo que el personaje toma dimensiones fascinantes.

Un aplauso para los encargados del cast, por que todos están espectaculares; Edward Norton por momentos se lleva la película como el actor del método quien no tiene otra vida mas la que se fabrica en el escenario, Naomi Watts como la actriz que espera su oportunidad en Broadway, Zack Galifianakis como el productor y mejor amigo de Reggan con quien se subió al barco y no lo dejará aunque se hunda o Emma Stone como la hija abandonada y drogadicta de Reggan quien pide a gritos que alguien sepa que existe (los enormes y expresivos ojos de Stone nunca habían sido tan bien aprovechados en cámara como lo hace Lubezki e Iñarritu en Birdman).

Esta vez el “Negro” Iñarritu descansa a su fotógrafo de cabecera Rodrigo Prieto y decide hacer una impresionante dupla con Emmanuel “el Chivo” Lubeski que sólo se me ocurre definir como alucinante. Al ver una película muchas veces nos enfocamos tanto en la historia que olvidamos que hay alguien detrás de esos encuadres quien es el que nos muestra lo que estamos viendo y cuando se trata de un talento como del de Lubezki, nos acomoda en un lugar privilegiado.

Lubezki utiliza steadycams (cámaras operadas con un soporte en el cuerpo) dando libertad total a la lente para meternos en los rincones mas oscuros del teatro en Broadway e igualmente de los personajes a través de travelings, paneos, médium shots y close ups de los que interesantemente no abusa considerando que se trata de un drama.

Los movimientos de cámara son fantásticos considerando el pequeño espacio en donde maniobran (pasillos, camerinos, callejones, etc.), esto es resultado de una elaborada y complicada coreografía. Imaginen que todos los movimientos de actores tenían que ser exactos (hasta para abrir puertas), los camarógrafos tenían que entrar a tiempo moviéndose lo justo para lograr la toma pero no entorpecer al demás equipo ¡y además de todo darle el realismo para que no pareciera una obra acartonada y sin “vida”!

La iluminación es totalmente cautivante y además muy interesante pues no se usaron luces “externas”, sólo luz natural del lugar y de los elementos dentro de la trama, logrando el resultado final en postproducción manipulando el color, resaltando expresiones, manteniendo la continuidad de las secuencias y acoplándolas con el sentimiento de la trama. WOW.

La banda sonora es exquisita; el “Negro” se olvida de las reflexivas partituras de Santaolalla y decide poner algo de anarquía sonora a su caótica puesta en escena con sólo una batería y su ejecutor Antonio Sanchez, un baterista mexicano de jazz a quien le da completa libertad para improvisar con solos que mantienen la tensión de las secuencias pero igual acompañan a los personajes en su deambular por el teatro, la calle y de alguna forma, por la vida.

Birdman en sus poco mas de dos horas de duración nunca deja de sorprender pero tampoco deja de exigirnos como espectadores, con detalles que van mas allá de las secuencias: papeles con frases en la escenografía, el sonido de “tamales calientitos” ó el chiflido de los camotes en pleno New York.

Pero no sólo eso, Iñarritu traspasa la pantalla con su discurso en secuencias donde hace una exquisita crítica a todo y a todos (incluidos los que vemos la cinta) lo cual pudo ser peligroso y pudo haber convertido a la cinta en una pedante obra más de un director presuntuoso, pero afortunadamente sale ingeniosamente bien librado. Por ejemplo, hay una secuencia donde Riggan (Michael Keaton) camina por la calle escuchando el monólogo de Birdman, quien le dice que hoy ya a nadie le interesa la mierda filosófica en las películas, que están hambrientos de acción, entonces Riggan al chasquear sus dedos, de la nada aparece un meteorito y en pleno Broadway comienza una secuencia con un ave-robot gigante luchando contra unos soldados, salpicando de balas y explosiones la pantalla; de pronto, Birdman se mete al encuadre y ve a la cámara directamente diciendo “¡míralos!, ¿ves el brillo en sus ojos?”. Cachetada con guante blanco.

Birdman es un retrato sobre el ego, ese que nos hace ser críticos, actores, directores e incluso espectadores de creaciones artísticas y de nuestras propias vidas, en donde buscamos dejar huella en el mundo igual que millones de seres humanos más.

Iñárritu se olvida de su papel de cineasta serio y se vuelve un cineasta EN SERIO; con mucho humor, actuaciones estupendas (ojo con Edward Norton, Michael Keaton y Emma Stone en la temporada de premios) la fotografía exquisita de Lubezki, un soundtrack que principalmente esta compuesto de puros solos de batería que cambian acorde a la situación y un derroche de técnica cinematográfica espectacular, Birdman no sólo será una de las mejores películas que verán en el año, es una cinta que no se parece a nada de lo que hayan visto últimamente.

Por cierto, toda la cinta esta filmada en planos secuencia muy largos con muy pocos cortes escondidos de tal forma que toda la película parece una sola toma. ¡Birdman esta muy cabrona!

 

 

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