Surfistas del Sistema cerró una serie de conciertos en México, en el amado Pepsi Center WTC este fin de semana. Fue un adiós que nos llenó el alma.
A pesar de que parecía una tarde libre de nubes, el cielo nos jugó una broma interesante minutos antes de la entrada al show de despedida de Surfistas del Sistema en el Pepsi Center WTC.
El hasta luego de Surfistas del Sistema: Una noche inolvidable en el Pepsi Center dedicada a sus verdaderos fans.
Hay conciertos que se sienten como un respiro a las actividades cotidianas y hay otros que abrazan el corazón con una ceremonia íntima.
Lo que se vivió el pasado viernes en el Pepsi Center de la Ciudad de México con el show de despedida (al menos por un tiempo) de Surfistas del Sistema perteneció del todo a esta última categoría: un encuentro íntimo diseñado por y para sus fans más fieles.
Desde antes de que las puertas del recinto se abrieran, el ambiente comenzaba a sentirse cálido. Ni la lluvia sorpresiva que empapó a quienes hacían fila logró desanimar a una marea de seguidores que vestía con orgullo la mercancía de la banda y comenzaban a tararear desde afuera las canciones. La espera valió cada gota: al ingresar, la calidez de la comunidad envolvió el recinto y la música no tardó en sonar.
Alrededor de las 8:40 p.m., el trío argentino integrado por Fran Frione, Rama Vázquez (bajo) y Cisco Achával (batería) tomó el escenario para comenzar a surfear su última ola en la capital.
El arranque del La Despedida Tour fue una declaración de intenciones. Al ritmo de ‘Mezcla de magia con veneno’, los sintes y los matices electrónicos encendieron de inmediato a la audiencia. Sin embargo, más allá de la potencia del sonido, lo que verdaderamente definió la velada fue la cercanía insuperable entre Fran y su público. A diferencia de los shows multitudinarios donde la barrera entre escenario y cancha parece infranqueable, aquí la vibra fue la de un club privado para iniciados. Fran no solo cantaba; miraba a los ojos a sus fans, descendía simbólicamente con la mirada hasta las zonas más lejanas y animaba a cada asistente a dejarlo todo en la pista.
Para los seguidores de hueso colorado, el setlist fue un recorrido emocional lleno de guiños a las distintas etapas de la banda. Temas como “Hong Kong” y “Llévame al infierno” detonaron coros ensordecedores de un público que se sabía cada línea de memoria, demostrando que Surfistas del Sistema ha construido un culto sólido en México a base de elegancia indie, melancolía y baile.
El ADN de Surfistas del Sistema
Uno de los momentos más comentados de la noche rozó lo surrealista y mostró el sentido del humor tan característico de la agrupación. A mitad de la presentación, un grupo de atletas subió al escenario para realizar una rutina de calistenia mientras la banda continuaba ejecutando su impecable repertorio. Entre risas, flashes de celulares y el grito divertido del público pidiendo “mucha ropa” o “que se encuere”, el propio Fran se sumó a las lagartijas para terminar parado de manos, exclamando entre bromas que la banda ya se había transformado en “Strippers del Sistema”. Un destello de frescura que afianzó aún más la complicidad con el foro.
Pero el verdadero corazón de la noche estuvo en los detalles dedicados a la comunidad. Tras varios cambios de vestuario supervisados por su equipo de styling —culminando en un memorable conjunto azul con detalles de caballos blancos—, Fran hizo una pausa para hacer subir al escenario a una fan con la que había compartido minutos antes en la firma de autógrafos previa. Con micrófono en mano, la seguidora cantó a dueto con el vocalista en un abrazo colectivo que simbolizó el sentir de todo el recinto: la gratitud mutua entre artista y público.
El broche de oro y la promesa del regreso
En la recta final, la nostalgia se apoderó por completo del Pepsi Center. Interpretaciones cargadas de sentimiento como ‘Todo me recuerda a vos’ y ‘Amor’ prepararon el terreno para la cumbre de la noche. Cuando sonaron los primeros acordes de ‘La magia está en tu piel’, la energía volvió a estallar. Entre solos de guitarra deslumbrantes y parejas abrazadas sellando el momento, la canción se convirtió en el himno definitivo de la despedida.
Fran terminó complaciendo a la multitud entre aplausos, y con toda la banda reunida al centro del escenario, Surfistas del Sistema se despidió con una reverencia de la Ciudad de México. No fue un adiós definitivo, sino un “hasta pronto” bien merecido.
Un cierre de ciclo donde los verdaderos fans no solo fueron espectadores, sino los coprotagonistas de un capítulo histórico en la carrera de la agrupación.
Ojalá que no sea una “despedida” que dure mucho.






