El Teatro Metropolitan fue testigo del lanzamiento del primer disco de Madreperla: Si Pudieras Oír.

David tenía un Cougar negro 1995. A veces pasaba por nosotros a La Salle al salir de la universidad. En realidad le gorroneábamos el aventón porque él iba solo por Lina, su novia. De hecho no sabía que andaban hasta que la topé en el pasillo del campus.

Mentiría si dijera que no se me hizo raro. Puedo decir que hasta sentí feo un poquito. Él era mi amigo y Lina fue mi novia muchos años antes. Había cariño solamente y lindos recuerdos.

Pasaron unos meses y cortaron. Yo no fui el causante, más bien creo fue porque ella se iría a Morelia, dejando la universidad en pausa. Eso, obviamente, le pudo mucho a David. Su corazón se partió.

El Cougar estaba equipado con un estereo solo para cds. Ya no se usaban los cassettes. Él era fan de Caifanes y Jaguares, quienes justo lanzaron El Equilibrio de los Jaguares (1996).
En loop sonaba Clávame mejor los dientes. A final de cuentas su auto, sus reglas.

De repente cambiaban el disco a El Fuego de la Noche, el álbum debut de la Barranca, creado por José Manuel Aguilera y Federico Fong. Yo quería poner el disco 2 de Rock en tu Idioma.

Nos gustaba mucho el rock nacional. Y es que no sonaba como lo que estábamos acostumbrados en México. Seguíamos los pasos de El Tri, Botellita de Jerez, Kenny y los Eléctricos, Ritmo Peligroso y Cecilia Toussaint.

Lina se fue. David siguió su carrera en otra universidad. Nosotros también tomamos caminos distintos. Recordando esos momentos entendí que algunas canciones nos hablan de frente y las adaptamos a nuestras circunstancias.

Ver y escuchar a Madreperla en el teatro Metropolitan no fue solamente asistir a un concierto más. Fue abrir una puerta al tiempo. Reconocer la madurez de las leyendas vivas.

Y es que cuando salieron Cecilia Toussaint, Alfonso André, Federico Fong, José Manuel Aguilera y Julian André, caminando con firmeza, sabíamos que presenciaríamos un hecho histórico envidiable.

Madreperla construyó una noche que no dependió de la nostalgia, sino del talento y aprendizaje de años en los escenarios, donde cada uno con sus proyectos exitosos, ahora pueden exponer el amor a la música con el proyecto que pensaron hace 30 años.

Toussaint fue acertada en decir que entre los 4 se admiran y son mutuamente fans. Cada uno, maestra y maestros, en su arte, fluyeron frente al público. Orgullosos creadores de Si Pudieras Oír, su primer material.

Personas cantando con los ojos cerrados muy apretados, como si grabaran el momento en su mente. Otros levantaban el celular, intentando guardar un momento que solo podía existir ahí.

Parejas, amigos y desconocidos compartiendo canciones como No se cómo llegar, Wawanko, Centella, Caracol, Aire, Juramento, Mira quien te está cuidando, El principio del placer.

Solo Somos Sueños y Clávame Mejor los Dientes, fueron especiales. En la versión de Madreperla mutaron a una forma distinta, que se clavaron más en el corazón.

Cecilia Toussaint, Alfonso André, Federico Fong, José Manuel Aguilera y Julian André entendieron perfectamente el tamaño del escenario que tenía enfrente. El Metropólitan no perdona la distancia. Es un recinto que obliga al artista a conectar. No basta con tocar bien; hay que habitar el escenario.

Cada canción fue pensada y concebida por los artistas para conversar con los escuchas. No hubo necesidad de mega producción; una pantalla y luces situadas estratégicamente bastaron.

Escuchamos 21 canciones, parte del disco, reversiones de Jaguares, La Barranca, Cecilia Toussaint, Blind Faith, y King Crimson.

Por fin Madreperla se pudo materializar luego de 3 décadas que estuvo en la cabeza y ganas de los 4 músicos. Fue una noche intensa, sentimental y con la capacidad de unir a completos desconocidos.

Cecilia no dudó en agradecer el momento. “Estoy emocionada porque de verdad fue un trabajo de muchísimo tiempo, amor, lágrimas y sueños. Así que yo me voy contenta. Es una rayita más al tigre”, comentó.

Tal vez parte de crecer consiste precisamente en eso: pasar años intentando ponerle palabras a sensaciones que llegaron primero a través de un pensamiento sin madurar aún.

Ya no supe nada de Lina y David. No los volví a ver luego de ese otoño del 96. Supe que se casaron con otras personas, y no sé si siguen escuchando rock en español. Al menos yo sí, y me gusta pensar en qué habría pasado sí.

Madreperla nos hizo recordar de dónde venimos. Dándonos sus versiones, su aliento, sus ganas de sentir el escenario una vez más; ofrecieron cátedra de lo que saben hacer.

Madreperla Madreperla Madreperla Madreperla Madreperla Madreperla

Deja tu comentario:
Armen
Productor de radio / Locutor de DoReBeat, 94.9 FM @ Mty. Manager de bandas independientes & tatuadores.