Malcriada en concierto en CDMX: el dúo mexicano llegará al Pabellón Oeste el 21 de noviembre con su electrónica oscura y punk digital.
En un panorama musical donde las fronteras entre géneros parecen desaparecer a la misma velocidad con la que surgen nuevas tendencias en internet, Malcriada ha encontrado una manera particularmente provocadora de hacerse escuchar.
Su música puede recordar por momentos a una fiesta gótica, una descarga de punk electrónico o una transmisión perdida en los rincones más extraños de la red. Pero detrás de sus sintetizadores distorsionados, ritmos industriales y estética deliberadamente inquietante también existe un discurso sobre la vulnerabilidad, la identidad y la necesidad de encontrar un lugar al cual pertenecer.
El proyecto mexicano integrado por Mathilde Sobrino y Pepe Pecas llegará el próximo 21 de noviembre de 2026 al Pabellón Oeste del Palacio de los Deportes, en la Ciudad de México, para ofrecer un concierto programado a las 20:30 horas. Una presentación que llega después de su paso por los estudios de KEXP en Seattle, el lanzamiento de nuevo material y una serie de controversias que han colocado al dúo en el centro de la conversación digital.
La historia de Malcriada es también la de dos músicos que crecieron entre influencias aparentemente incompatibles. Mathilde Sobrino y Pepe Pecas se conocieron durante su formación musical en la Ciudad de México, aunque tardaron varios años en desarrollar el proyecto que hoy comparten.
Su universo combina elementos del darkwave, el industrial, el punk, el hyperpop y la cultura indie sleaze de los años dos mil, con referencias que van desde Crystal Castles hasta distintas expresiones de la cultura gótica contemporánea. Sin embargo, el elemento que terminó distinguiéndolos fue su capacidad para transformar emociones difíciles en canciones directas, intensas y, muchas veces, sorprendentemente bailables.
Su álbum “Está bien llorar” sintetiza esa filosofía: lejos de esconder la tristeza, el miedo o la inseguridad, propone reconocerlos como parte de la experiencia humana. Canciones como “Fallé”, “No Puedo Más” y “Niños Góticos” han contribuido a construir una comunidad que encuentra en la música del dúo una forma de identificación y desahogo.
Uno de los acontecimientos más importantes de su trayectoria reciente ocurrió cuando Malcriada llegó a los estudios de KEXP, la influyente estación de radio independiente de Seattle reconocida internacionalmente por sus sesiones en vivo. Su presentación, estrenada a finales de agosto de 2026, incluyó cuatro canciones: “Niños Góticos”, “Acid Lover” y dos composiciones inéditas hasta entonces, “Miénteme” y “UNDER”. Más allá del valor simbólico de aparecer en una plataforma que ha impulsado la visibilidad internacional de numerosos proyectos alternativos, la sesión permitió mostrar la intensidad de Malcriada fuera del entorno de los videos cortos y las redes sociales.
Pero el ascenso de Malcriada tampoco ha estado libre de polémicas. Durante 2026, el dúo quedó envuelto en teorías conspirativas que circularon en redes sociales y que intentaban vincularlo, sin pruebas, con la muerte del músico Oliver Tree, con quien había colaborado anteriormente. Las especulaciones provocaron una ola de señalamientos y acoso digital que llevó a sus integrantes a retirarse temporalmente de las plataformas.
Lejos de ignorar lo ocurrido, decidieron transformar aquella experiencia en música y publicaron el EP Teoría de conspiración, un trabajo inspirado en la paranoia, la desinformación y la facilidad con la que una historia puede distorsionarse en internet.
A esa discusión se sumó otra relacionada con la campaña promocional de su nuevo material. Malcriada colocó carteles en calles de la Ciudad de México con fotografías de sus integrantes, la palabra “Buscados” y una recompensa económica. Aunque el dúo explicó que buscaba recuperar la estética de los antiguos avisos de búsqueda de criminales, la iniciativa recibió críticas por su posible semejanza con materiales utilizados para localizar personas desaparecidas en México.
Mathilde y Pepe señalaron posteriormente que nunca pretendieron burlarse de las familias buscadoras.
Paradójicamente, mientras estas controversias crecían, Malcriada también consolidaba una relación inesperada con un público particularmente joven. Sus videos, personajes y canciones comenzaron a conectar con niños y adolescentes que encontraron en su estética extraña algo más cercano que las propuestas convencionales dirigidas a su edad.
Los músicos han explicado en entrevistas que esta respuesta los llevó a asumir con mayor responsabilidad los mensajes de sus contenidos, incorporando reflexiones sobre el acoso escolar, la soledad y los peligros de interactuar con desconocidos en internet. Personajes como Mr. Pizza forman parte de ese universo donde el humor absurdo convive con advertencias y mensajes positivos.
Malcriada llega al Pabellón Oeste del Palacio de los Deportes con un repertorio que combina electrónica agresiva, sensibilidad gótica y canciones que han encontrado una audiencia mucho más amplia de lo que sus propios integrantes imaginaron. También llega con preguntas abiertas sobre la exposición digital, los límites de la provocación y la responsabilidad que implica construir una comunidad.
Será interesante comprobar cómo todo ese universo se transforma cuando desaparece la pantalla del teléfono y la música ocupa el centro de la experiencia.
