Adam Blake, de H2O, habla de comunidad DIY, redes sociales e inteligencia artificial antes de telonear en el CMBA Punk Rock Fest Vol. 4.
Una banda que nació en la calle
H2O llegó al hardcore neoyorquino en los años noventa, en una ciudad marcada por la desigualdad y la crisis urbana. Treinta años después, la banda sigue en gira y sigue hablando de lo mismo: comunidad, tolerancia y el valor de estar en la sala. Por eso quisimos empezar por el origen.
Adam Blake lo resume con una frase que funciona como manifiesto: “El hardcore viene de las calles hacia arriba.” Para él, el género nunca fue un producto que bajó desde la industria. Fue gente formando bandas, haciendo fanzines, diseñando carteles y organizando conciertos benéficos y manifestaciones. Si tenías algo que decir, dabas un paso al frente.
Esa lógica, dice, sigue siendo una respuesta enorme frente a la polarización y la desconfianza hacia las instituciones. La gente se habla directamente, sin pedir permiso a nadie. Y cuando no tienes otra forma de amplificar tu voz, la construyes tú mismo, con tus propias manos.
La escena que se cuida sola
Aquí la conversación se volvió más personal. Adam Blake recuerda que, en su generación, la escena se vigilaba por dentro. Si llegaba gente intolerante a un concierto, había confrontación, y esa gente dejaba de venir. No era un discurso, era una práctica cotidiana.
Ese es el corazón de su mensaje. Admite que no se siente calificado para hablar de temas globales, porque son cosas que una banda no puede cambiar. Lo que sí puede hacer es crear, durante una noche, un espacio donde todos se sientan protegidos y libres de ser quienes son. Y lo dice sin rodeos: “Es nuestra responsabilidad crear un ambiente” donde cada persona se sienta bienvenida.
Las reglas son claras. Si tienes un corazón lleno de odio, no eres bienvenido en sus conciertos. Ni más, ni menos. Para él, eso es suficiente para hacer de una sala, en unas cuantas horas, un lugar mejor para quienes están allí. No es poca cosa.
Redes sociales: amplifican, pero también abruman
Adam Blake reconoce el lado bueno de lo digital. Las redes permiten organizarse a una escala que antes era impensable. Cuando empezó, los conciertos se anunciaban con un papel que alguien te entregaba afuera de otro show, y los discos se descubrían yendo a la tienda y preguntando al dependiente.
Pero también ve el reverso de la moneda. Hoy llega tanta información que cuesta profundizar en cualquier cosa. Antes, cuando encontrabas una banda, te la peleabas, la escuchabas completa y la estudiabas. Ahora basta con deslizar el dedo para pasar a lo siguiente. Esa velocidad, dice, le quita a la música una conexión más profunda.
Su conclusión es que el hardcore sigue sano porque no se quedó solo en pantalla. Menciona a bandas como Turnstile, Waywire o End It, que tienen perfiles digitales, pero que siguen tocando, yendo a conciertos y apoyando a la escena. Lo digital suma, asegura, pero no ha visto que lo demás se detenga.
Una canción para este momento
Si Adam tuviera que escribir hoy una canción sobre el momento actual, no empezaría por un tema específico. Empezaría por una división. Por un lado, la gente con mente y corazón abiertos, que solo quiere ser feliz, estar segura, salir con sus amigos y formar una familia. Por el otro, quienes intentan quitarle eso.
Su mensaje es directo. La mayoría del mundo quiere vivir en paz. Si quieres paz, es su aliado. Si quieres guerra o reprimir los derechos de otros, es su enemigo. No importa el país, el color de piel ni las preferencias de cada quien. Lo que le interesa es encontrar puntos en común y dejar de lado las diferencias pequeñas.
Alguien al otro lado de la calle que siente lo mismo que tú, dice, es tu aliado. Esa idea, que suena sencilla, es probablemente la más difícil de sostener en estos tiempos.
IA: asombro barato o herramienta
Aquí es donde Adam se vuelve más cauteloso. Cree que la inteligencia artificial puede abaratar el asombro, porque vemos tanto contenido que todo empieza a parecer igual. Como él mismo dice, la IA puede “abaratar un poco el asombro”. Admite que a veces se queda viendo algo generado con IA, como un video absurdo, aunque sepa que es falso.
Su punto más fuerte es que hay cosas que la IA no puede hacer. Repartir volantes afuera de un concierto, por ejemplo. Estar en la escena, ir a los shows, tocar en vivo, formar una banda. La frase que resume su postura es: “Si quieres ser parte de la escena, tienes que estar en la escena.” Si dependes solo de lo digital, advierte, puedes tener problemas.
Eso sí, no la descarta por completo. Reconoce que puede crear cosas graciosas o interesantes, y que incluso puede distraer a quien debería estar escuchando a otra banda. No va a estar al nivel de un Sting, admite, pero acapara oídos y ojos por un rato. Es una distracción más en un mundo que no deja de lanzarnos distracciones.
Ciudad de México: un público que se entrega
Para el CMBA Punk Rock Fest Vol. 4, H2O llega como telonero, en un cartel que reúne a varias generaciones del punk y el hardcore nacional. Lo que Adam busca en el público es simple: “un público entusiasta lleno de gente positiva”, tolerante y con ganas de divertirse.
Recuerda que la última vez que tocaron en la ciudad fue un gran concierto, y espera vivir otro igual. Describe a los públicos mexicanos como muy entusiastas y muy apasionados. Cuando se le dice que es el mejor público del mundo, responde sin dudar. Están ahí arriba, dice, con la energía en el lugar.
Y cuando habla de lo que quiere que pase esa noche, su mensaje vuelve a ser claro. Mientras dure el concierto, el mundo exterior no debería ocupar la cabeza de nadie. Eso es, para él, lo que esperan encontrar cada vez que suben a un escenario.
Treinta años después: lo que el hardcore no debe perder
Al preguntarle qué deberían preservar las nuevas bandas para que el hardcore siga siendo relevante en un mundo digitalizado y políticamente fragmentado, la respuesta es casi una afirmación. Para Adam, el hardcore ya lo está haciendo. Hay muchas bandas que tienen redes sociales, pero que no dejan de salir a la calle.
Su fórmula no cambia. Hay que estar en la escena, ir a conciertos, tocar en vivo y apoyar a los demás. Lo digital es una herramienta más, no el lugar donde se vive la música. Y esa es la diferencia que, según él, sigue manteniendo al género vivo.
Cierra la charla con una idea que resume todo lo anterior: “el hardcore sigue en las calles”. Ese es el mejor argumento para ir a ver a H2O esta noche, y para llegar temprano a escuchar a las bandas que lo acompañan en el cartel.
