Zoé presenta MEMOREX + REXSEXEX Y MÁS, documental sobre sus seis Estadios GNP, y confirma que en noviembre trabajará en nueva música.
Después de reunir a más de 390 mil personas en seis conciertos agotados, Zoé lleva al cine uno de los momentos más importantes de su historia y confirma que en noviembre volverá al estudio para comenzar a trabajar en nuevas canciones.
Zoé llevó seis noches históricas del Estadio GNP al cine y terminó descubriéndose a sí mismo
Hay cosas que una banda nunca puede observar mientras está tocando. El rostro de alguien durante su canción favorita. La persona que abraza a quien tiene al lado cuando comienza una melodía asociada a un recuerdo. El adolescente que descubre un tema publicado antes de que naciera. La familia que llega junta. Las miles de historias individuales que, durante unas horas, terminan mirando hacia el mismo escenario.
Zoé vivió seis noches frente a más de 390 mil personas en el Estadio GNP Seguros. Ahora podrá mirarlas desde afuera.
El 17 de septiembre llegará a salas Cinemex MEMOREX + REXSEXEX Y MÁS, una película dirigida por Rodrigo Guardiola que documenta aquella serie de conciertos, pero también lo que ocurrió alrededor de ellos: preparación, intimidad, conversaciones y, sobre todo, la relación entre León Larregui, Sergio Acosta, Jesús Báez, Ángel Mosqueda y Rodrigo Guardiola con un público que continúa expandiéndose más de dos décadas después del nacimiento de la banda.
Durante la conferencia de prensa realizada en Ciudad de México, Zoé habló sobre esa experiencia, el inesperado fenómeno detrás de los seis estadios y lo extraño que resulta convertirse, por algunas horas, en espectador de uno mismo.
“¿Somos esos?”: Zoé descubriendo a Zoé desde una butaca
León Larregui describió una de las primeras reacciones al observar un corte de la película de una manera sencilla y casi incrédula. Verse desde afuera permitió descubrir otra versión de la banda. No solamente a cinco músicos sobre un escenario gigantesco. También la escala. La producción. La audiencia. La energía compartida durante aquellas noches.
Desde el escenario, la experiencia está condicionada por interpretar: seguir canciones, escuchar al resto de la banda, responder a errores, percibir al público y sostener un concierto de varias horas.
Desde una pantalla, todo cambia. La cámara puede colocarse donde el integrante no puede estar. Puede observar desde la última fila. Acercarse al rostro de un fan. Entrar al escenario. Capturar pequeños gestos entre músicos.
Rodrigo Guardiola habló incluso de cierta “telepatía” que existe entre los integrantes al tocar juntos y que la cámara consigue volver visible.
Un concierto no se observa igual desde el estadio que desde el cine
El director también defendió la experiencia cinematográfica como algo diferente a simplemente reproducir un concierto. No busca reemplazar haber estado en el GNP.
Busca ofrecer otro punto de vista. En un estadio, cada persona observa desde una posición específica. Puede estar frente al escenario, en una grada, hacia un costado o a decenas de metros. El cine rompe esa limitación. La cámara se vuelve omnipresente.
Durante una misma canción puede estar con Zoé, con el público, detrás de los músicos y frente a las miles de luces que cubrieron el estadio. A eso se suma el trabajo sonoro.
La película fue preparada para aprovechar salas con Dolby Atmos, permitiendo escuchar arreglos y detalles que en un concierto pueden perderse dependiendo de la posición del asistente.
Pero existe otro elemento todavía más importante: volver a vivirlo acompañado.
Zoé espera que las salas también puedan convertirse en espacios colectivos donde las personas canten nuevamente aquellas canciones.
Seis estadios que nadie estaba esperando
La historia de MEMOREX + REXSEXEX Y MÁS comienza con una expectativa mucho más modesta. Después de casi tres años alejados de los escenarios, Zoé anunció su regreso.
La idea inicial no era construir una serie de seis conciertos monumentales. Era hacer uno. Y observar qué ocurría. La respuesta obligó a modificar los planes. Una fecha agotada llevó a otra. Y después otra. Hasta convertir el regreso en seis Estadio GNP Seguros completamente vendidos.
La sorpresa también transformó la manera en que los integrantes observan su propio momento histórico. Había algo nuevo ocurriendo alrededor de Zoé. No era solamente el regreso de quienes habían escuchado a la banda durante veinte años. También había gente llegando por primera vez.
La generación que descubrió a Zoé décadas después
Uno de los puntos centrales de la conversación fue precisamente la edad del público. Zoé pertenece actualmente a varias generaciones. Hay asistentes que conocieron a la banda durante sus primeros discos. Otros llegaron mediante Memo Rex Commander y el Corazón Atómico de la Vía Láctea. Algunos crecieron con Reptilectric, Prográmaton o Aztlán.
Y existe un grupo considerable de jóvenes que descubrió “Vía Láctea”, “Soñé”, “No Me Destruyas”, “Dead”, “Luna” o “Labios Rotos” muchos años después de su lanzamiento original.
Para la banda, el fenómeno puede entenderse como parte de un movimiento más amplio donde nuevas generaciones regresan hacia catálogos anteriores.
Cuando el pasado deja de ser pasado
León propuso una posible explicación. La cantidad de información y música disponible actualmente puede resultar abrumadora. Frente a esa saturación, algunos jóvenes comienzan a buscar hacia atrás para encontrar obras con las que sienten una conexión distinta.
Zoé vivió algo parecido durante su propia juventud. Sus integrantes escuchaban grupos provenientes de generaciones anteriores. The Cure. Pink Floyd. Bandas que no necesariamente pertenecían al presente inmediato de aquellos años, pero que ofrecían universos completos para descubrir.
Ahora son ellos quienes ocupan esa posición para otra generación. La música circula. Una canción grabada décadas atrás puede ser completamente nueva para alguien que la escucha por primera vez esta noche.
Los fans como protagonistas de la película
Ese relevo generacional no se explica solamente durante las entrevistas.
Está filmado. El documental incorpora seguidores viajando en Metro, esperando los conciertos y hablando sobre su relación con las canciones. Para Zoé, esas secuencias tuvieron un impacto particular porque muestran algo que normalmente permanece oculto para la banda.
Desde el escenario pueden percibir a una masa. Desde el documental aparecen individuos. Caras. Edades. Reacciones. Personas concretas.
Rodrigo Guardiola explicó que esos momentos modifican incluso la manera de observar las canciones del concierto. Cada corte hacia la audiencia evidencia lo que está sucediendo emocionalmente mientras la banda toca.
No quieren volver a ser el Zoé de hace veinte años
Durante la conferencia también apareció una pregunta inevitable: si pudieran regresar al momento de creación de alguno de sus discos, ¿cuál elegirían? La respuesta colectiva se alejó de la nostalgia.
Cada álbum pertenece a su etapa. Y cada disco nuevo ha necesitado sentirse como el mejor posible en ese momento. Existe incluso una regla interna: si las canciones no proponen algo distinto o sienten que simplemente están repitiendo aquello que ya hicieron, el disco no debería publicarse.
Por eso regresar tampoco resulta necesariamente atractivo. “Si me preguntas si me gustaría ser el Zoé de hace veinte años, definitivamente no”, expresó Guardiola.
La experiencia acumulada modificó la manera en que tocan y graban. Actualmente buscan registrar más cosas en vivo dentro del estudio y aprovechar una química construida durante décadas. La intención no es recuperar el pasado. Es conservar la capacidad de sorprenderse.
Experimentar como una forma de permanencia
Cuando se les preguntó cómo consiguen mantenerse vigentes, Zoé habló de una costumbre que ha acompañado al proyecto prácticamente desde el principio: experimentar.
Los cinco integrantes continúan consumiendo música de diferentes décadas. También cine. Arte. Ideas que pueden convertirse en detonadores sonoros aunque aparentemente no tengan relación inmediata con una canción.
Sergio Acosta recordó además la influencia de Phil Vinall, productor fundamental dentro de la historia de la banda, quien impulsó desde etapas tempranas esa necesidad de incorporar elementos inesperados.
Una idea nueva. Una textura. Una “locura”.
No buscar una fórmula fija terminó convirtiéndose, paradójicamente, en una de las constantes de Zoé.
Una historia de conciertos filmados
MEMOREX + REXSEXEX Y MÁS tampoco aparece como el primer intento de Zoé por capturar su música en pantalla.
Las mujeres detrás de la mirada de “MEMOREX + REXSEXEX Y MÁS”
La propuesta visual también fue construida desde diferentes formatos.
Rodrigo Guardiola destacó el trabajo de Flavia Martínez como directora de fotografía del concierto y Leslie Montero dentro de la parte documental. Lorenza Club aportó además material filmado en Super 8.
El resultado mezcla diferentes texturas y perspectivas para construir algo más amplio que el registro limpio de un escenario.
La intención es preservar la escala.
Pero también la memoria.
La cámara que convirtió al músico en espectador
Después de más de veinte años, Zoé conoce perfectamente la experiencia de mirar hacia el público. Lo extraño ahora es observarlo desde el otro lado. Sentarse en una sala. Escucharse. Mirar seis noches que sucedieron frente a ellos y descubrir escenas que nunca pudieron presenciar mientras estaban tocando.
MEMOREX + REXSEXEX Y MÁS funciona entonces como documento de un acontecimiento histórico. Pero también como espejo. Una oportunidad para que Zoé descubra qué aspecto tiene actualmente aquello que construyó durante décadas.
Una banda puede conocer sus canciones. Puede conocer sus conciertos. Puede conocer su propia historia. Lo que difícilmente puede observar desde el escenario es la vida que esas canciones construyeron en los demás.
Ahora tienen una película para hacerlo. Y mientras esa historia llega a las pantallas, otra comienza a tomar forma. En noviembre vuelven las canciones nuevas.




