Duva Yescas habla sobre su participación en Almas del Perreo, El Malilla, el auge del reggaetón mexa y su forma espontánea de crear contenido.
El creador de contenido formará parte del encuentro encabezado por El Malilla el próximo 24 de octubre en Chalco, una celebración donde reggaetón mexa, creadores digitales y comunidad del oriente del Estado de México compartirán el mismo espacio.
Duva Yescas quiere capturar las historias que ocurran alrededor de El Malilla en “Almas del Perreo”
Quizá dentro de veinte años alguien encuentre un video vertical grabado en Chalco. Habrá ruido de fondo. Una canción de El Malilla estará sonando a unos metros. Alguien responderá una pregunta sin pensarlo demasiado y otra persona comenzará a reírse frente a la cámara.
Durará menos de un minuto. Pero posiblemente diga mucho sobre cómo se vivía la música mexicana en 2026. Duva Yescas entiende perfectamente ese lenguaje.
El creador de contenido formará parte de Almas del Perreo, el evento encabezado por El Malilla que llegará el próximo 24 de octubre al Centro de Espectáculos CARMA en Chalco, Estado de México.
Más de 40 artistas, DJs, productores y creadores digitales formarán parte de una jornada que pretende ir más allá del concierto tradicional. Y Duva Yescas tendrá una misión muy específica: hablar con la gente. Encontrar historias. Improvisar.
Y convertir todo aquello que ocurra alrededor del escenario en contenido capaz de extender la experiencia mucho después de que termine la última canción.
Un concierto también ocurre dentro del teléfono
La relación entre música y redes dejó de funcionar únicamente mediante promocionales, fotografías oficiales y fragmentos de conciertos. Actualmente un evento comienza mucho antes de que se abran las puertas. Los asistentes muestran el outfit. Comparten el trayecto. Suben la primera cerveza. Graban canciones. Encuentran amigos. Comentan lo sucedido. Y al día siguiente aparecen cientos de versiones diferentes de la misma noche.
Duva Yescas trabaja justamente dentro de ese territorio. Su contenido se construye mediante conversaciones callejeras, humor e interacción espontánea. Por eso su participación dentro de Almas del Perreo tiene sentido más allá de colocar a un influencer dentro del cartel. Su trabajo será capturar una parte de la comunidad.
“La idea es entrevistar a la mayoría de las personas que estén ahí para generar contenido y que quienes no pudieron asistir tengan un poquito de contexto de qué fue el concierto”.
La frase resume algo importante.
Para una parte de la audiencia, Almas del Perreo ocurrirá físicamente en Chalco.
Para otra, ocurrirá mediante TikTok, Instagram y todos los videos que comiencen a circular esa misma noche.
Duva Yescas no prepara entrevistas: prepara conversaciones
Si algo caracteriza su método es precisamente la ausencia de un método rígido. No existe un cuestionario diseñado previamente para cada persona. No hay una estructura obligatoria. Mucho menos una respuesta que intenta provocar.
“Lo mío es más plática que entrevista”, explica.
Duva Yescas observa. Escucha. Y después encuentra por dónde entrar.
En ocasiones las personas se acercan directamente y le piden aparecer frente a la cámara. En otras, él detecta una situación que podría convertirse en una conversación interesante. Una pareja discutiendo. Un grupo de amigos. Un momento incómodo. Algo que está ocurriendo y merece una pregunta. La regla más importante es bastante sencilla. Si alguien no quiere participar, no participa. Porque la espontaneidad funciona únicamente cuando ambas partes entienden el juego.
Cuando un guion puede matar aquello que vuelve interesante una entrevista
La dinámica también explica su relación complicada con los guiones. Algunas marcas solicitan frases y estructuras específicas antes de una grabación. Duva Yescas prefiere recibir solamente la idea central.
“Dime qué quieres que diga y de ahí vamos sacando hebra”.
El resto necesita aparecer en el momento. La lógica puede parecer caótica, pero responde perfectamente al contenido que produce. Una conversación callejera necesita reaccionar a la persona que está enfrente. Una respuesta inesperada puede cambiar todo. Una broma puede abrir otra pregunta.
Y aquello que parecía destinado a convertirse en el mejor video de la semana puede terminar sin funcionar. Duva Yescas ya aprendió también esa lección. Las predicciones casi nunca sirven. Ha grabado entrevistas que consideró poco interesantes y terminaron funcionando enormemente.
Otras parecían perfectas y nunca encontraron audiencia. La conclusión es simple: publicar también significa aceptar que internet decidirá qué le interesa.
“Todos van a decir: yo fui generación reggaetón mexa”
Más allá de los videos, la conversación entra en otro territorio. ¿Qué está ocurriendo alrededor de El Malilla?
Para Duva Yescas, estamos presenciando una escena todavía demasiado joven como para medir completamente su importancia.
Menciona a El Malilla, El Bogueto y Yeri Mua como algunos de los rostros asociados a una generación que encontró una forma mexicana de apropiarse del reggaetón y convertirla en una identidad propia.
“Dentro de veinte años todos van a decir: yo fui generación Malilla, yo fui generación Bogueto, yo fui generación reggaetón mexa”.
La perspectiva resulta interesante precisamente porque ahora estamos demasiado cerca del fenómeno. Las escenas musicales suelen adquirir importancia histórica después. Cuando aparece la nostalgia. Cuando las canciones cumplen diez o veinte años. Cuando quienes eran adolescentes comienzan a recordar qué utilizaban, dónde salían y cómo hablaban.
Actualmente todo eso sigue ocurriendo en tiempo real.
El Malilla como figura aspiracional
Duva Yescas encuentra una explicación para la conexión del público joven con estos artistas. No vienen necesariamente de familias relacionadas con la industria. Su historia se percibe cercana. Barrio. Escuela. Amigos. Una persona intentando hacer canciones antes de que el resto del mundo supiera quién era. Esa narrativa genera identificación.
“Son personas que vienen del barrio, que lucharon por un sueño y se vuelven aspiracionales”.
En el caso de El Malilla, esa lectura adquiere todavía más fuerza durante Almas del Perreo.
Después de llevar su proyecto a escenarios mayores y desarrollar una gira estadounidense, regresará al Estado de México para encabezar una celebración cerca del territorio donde comenzó su historia. No es únicamente otro concierto.
Existe un componente de regreso.
Llevar el evento hacia Chalco también importa
Uno de los puntos más interesantes de la conversación apareció cuando se habló sobre la sede.
Durante años, buena parte de los grandes conciertos de la Zona Metropolitana parecen comenzar y terminar dentro de Ciudad de México.
Para quienes viven en Chalco, Nezahualcóyotl, Los Reyes La Paz, Ecatepec o municipios todavía más alejados, asistir a un concierto puede implicar cruzar una ciudad completa.
Llegar no necesariamente es el problema. Regresar sí. Medianoche. Sin Metro. Con menos opciones de transporte público. Pagando viajes costosos o diseñando una logística completa simplemente para escuchar música. Almas del Perreo invierte temporalmente esa dinámica. Esta vez el público de otras zonas tendrá que desplazarse hacia Chalco.
La zona oriente también tiene una cultura propia
Durante la conversación surgió también algo difícil de explicar mediante fronteras administrativas. Quienes crecieron alrededor de Neza, Los Reyes, Iztapalapa, Chalco y Valle de Chalco reconocen códigos comunes. Formas de salir. Lugares. Tardeadas. Fiestas.Lenguaje.
Un sentido de pertenencia construido mucho antes de que apareciera el término “reggaetón mexa”.
La propia adolescencia de Duva está relacionada con esos espacios. Y precisamente ahí encuentra parte de la identidad que actualmente aparece en sus videos.
La adolescencia nunca desapareció del contenido de Duva
Cuando le preguntamos si su versión de 13 o 14 años disfrutaría lo que hace actualmente, Duva Yescas responde inmediatamente que sí. Porque buena parte de aquello que muestra frente a la cámara proviene precisamente de esa época. Las fiestas. Los amigos.
Las diferencias entre “chacas” y “fresas”. Las conversaciones absurdas. La manera en que los adolescentes construyen identidades mediante ropa, música y lugares de reunión.
“Todo lo que se ve en los videos es lo que soy y lo que traigo de la adolescencia para el presente”.
El creador adulto simplemente encontró un micrófono para continuar observando aquello que siempre le provocó curiosidad.
El micrófono apareció gracias a una tarea universitaria
Y la historia tampoco comenzó mediante un gran plan. Fue una tarea. Un profesor pidió desarrollar un video que consiguiera mil visualizaciones. Duva Yescas necesitaba aprobar la materia. Pensó que TikTok ofrecería mayores posibilidades que YouTube o Instagram y comenzó a producir contenido para alcanzar la meta. Funcionó. Primero sirvió para entregar métricas en una exposición escolar. Después los videos comenzaron a crecer. La tarea terminó. El proyecto no.
A veces las vocaciones aparecen de maneras mucho menos cinematográficas de lo que imaginamos. No existe una revelación. Existe una entrega final. Y después alguien se da cuenta de que quiere continuar haciendo aquello incluso cuando ya no cuenta para la calificación.
La música que escuchas y el mundo que terminas documentando
Hay otra contradicción divertida. Duva Yescas no comenzó como especialista en reggaetón. De hecho, asegura que durante mucho tiempo su música cotidiana estaba mucho más cerca de artistas como Yuridia. Su acercamiento al género ocurrió también por trabajo. Necesitaba saber qué estaba escuchando la gente. Qué canciones sonaban. Quiénes estaban creciendo. Después ocurrió algo inesperado: terminó haciéndose fan.
El Malilla y El Bogueto dejaron de ser simplemente figuras que necesitaba conocer para realizar contenido. Comenzó también a disfrutar sus conciertos. Quizá esa experiencia sea otra muestra de lo que ha ocurrido con el reggaetón mexa. Ha comenzado a salir de los públicos que parecían obvios.
Primero trabajar, después perrear
El 24 de octubre, de cualquier manera, habrá prioridades. Duva Yescas ya ha cubierto conciertos de El Malilla y conoce la velocidad con la que funciona la operación detrás de un artista. Llegada. Entrevista. Escenario. Salida.
Todo puede estar calculado casi al minuto. Por cuestiones de seguridad, tampoco siempre existe información previa sobre horarios internos. Eso obliga al creador a moverse rápido. Encontrar la conversación antes del show. Grabar. Resolver. Publicar. Y quizá después exista tiempo para bailar un rato.
Del barrio para el barrio
Quizá por eso el regreso de El Malilla a Chalco funciona como escenario adecuado. Una música construida desde códigos urbanos vuelve hacia un territorio que reconoce esos códigos. Y esta vez el escenario no estará separado del teléfono. Ambos formarán parte de la misma historia.
Duva Yescas estará ahí buscando a la siguiente persona dispuesta a hablar. Sin guion. Sin saber cuál conversación será la mejor. Sin poder predecir qué video terminará explotando al día siguiente.
Simplemente haciendo aquello que originalmente comenzó para pasar una materia universitaria. Acercarse. Encender la cámara. Extender el micrófono. Y preguntar qué está pasando.
Porque quizá dentro de veinte años alguien quiera saber cómo se sentía pertenecer a la generación del reggaetón mexa. Y uno de esos videos tenga la respuesta.



