Alicia y las Hormigas en México: funk, pop y energía en su primera gira con “Arresto Discotecario”. La banda chilena debuta en CDMX, Toluca y Puebla con un EP que transforma la ironía política en fiesta colectiva y pista de baile.
Cuando la ironía se convierte en pista de baile
Hay discos que nacen del encierro. Y otros que deciden burlarse de él.
Arresto Discotecario, el más reciente EP de Alicia y las Hormigas, juega con esa tensión: la del confinamiento convertido en fiesta, la del castigo transformado en ritmo. No es casualidad que su primera gira en México llegue con ese título bajo el brazo. La banda chilena aterriza en Ciudad de México, Toluca y Puebla con una propuesta que combina ironía política, herencia funk y un presente pop más electrónico.
“En Chile hubo un momento en que varios políticos quedaban en arresto domiciliario… y hacían fiestas desde sus casas”, explica Alicia entre risas. “Entonces el nombre es una burla relajada a eso, mezclado con nuestro amor por la noche y por bailar. Es como un arresto del que no puedes salir”.
Y no se quiere salir.
Alicia y las Hormigas en México: expansión y primer encuentro
Formada en 2020 en Valparaíso, Alicia y las Hormigas nació en plena pandemia. Lo que comenzó como un proyecto doméstico entre hermanos —Alicia y Vicente (bajista y compositor)— terminó convirtiéndose en una de las propuestas emergentes más sólidas dentro del circuito chileno.
Su debut, CLAN! (2023), fue un álbum profundamente orgánico: bajo protagonista, groove marcado, referencias directas al funk chileno de Los Tetas, Chancho en Piedra o Gas en Funky. Era un disco de banda tocando en sala de ensayo.
Pero Arresto Discotecario marca un giro.
“Nos quisimos modernizar un poco”, cuenta Alicia. “Mi hermano empezó a producir en Ableton, a jugar con sonidos, a bajar referencias. Antes éramos súper funky; ahora estamos haciendo mucho pop con dejo de funk, pero bien pop”.
El cambio no es solo técnico. Es conceptual. Si CLAN! era sudor de instrumento en vivo, Arresto Discotecario es beat construido, capas electrónicas, ritmo más directo y pegajoso. La pista ya no depende solo del bajo repetitivo —aunque sigue ahí— sino de una arquitectura sonora pensada desde el computador.
Y aun así, la esencia no se pierde.
Del funk setentero al pop electrónico: evolución de Alicia y las Hormigas
El enamoramiento de Alicia con el funk fue casi iniciático. Ver a Los Tetas en vivo, hace una década, le cambió el mapa musical. A partir de ahí llegaron James Brown, George Clinton, Earth, Wind & Fire, Kool & The Gang. El funk como mantra repetitivo. El bajo como pulsación vital.
Ese ADN sigue latiendo en canciones como “Mambo Guana”, “Baile del Olvido” o “A Mil por Hora”, los cortes más escuchados del EP.
Pero ahora el groove convive con estructuras más pop, hooks inmediatos y producción digital. Es un tránsito natural para una banda que creció escuchando banda en vivo, pero que entendió que el presente también se programa.
La evolución no es ruptura; es ampliación.
El escenario como territorio real
Si algo repite Alicia es que el verdadero poder del proyecto no está en Spotify.
“Nuestro fuerte es el show en vivo. La energía que se logra transmitir en vivo es muy distinta. El público siempre aporta algo que no sabís qué va a ser”.
Ahí está la clave de su llegada a México.
La banda abrirá los shows de Tuna Cola, proyecto chileno con dos décadas de trayectoria, y lo hará con una misión clara: subir la temperatura. “Podemos precalentar al público súper bien”, dice Alicia. “La energía siempre queda arriba”.
No improvisan sin rumbo, pero sí entienden que el concierto es un organismo vivo. Instrumentos sonando fuerte, cuerpo en movimiento, vocal potente al frente. Alicia es actriz de formación; el escenario siempre fue su territorio. La música solo amplificó ese impulso.
“Hace tres años el proyecto se puso serio… y me di cuenta de que me encantaba. Me he perdido muchas cosas por dedicarle tiempo a esto, pero me las pierdo con gusto”.
No suena a sacrificio. Suena a elección.
¿Quiénes son las hormigas?
El nombre podría parecer una estrategia estética. Pero tiene otra raíz.
En su primer disco, la canción “Hormigas” habla del trabajo colectivo, de la sensación de ser pequeños en una ciudad gigante, de construir juntos.
“No hay Alicia sin hormigas”, recalca. “Yo soy la front, pero no hay Alicia si no hay hormigas”.
La metáfora funciona doblemente: por un lado, el colectivo que construye desde abajo; por otro, la ironía de ser pequeños frente a estructuras más grandes —políticas, sociales, industriales— y aun así seguir moviéndose.
Ese espíritu colectivo también se refleja en su método de trabajo. Lejos del mito de la inspiración divina, la banda se asume disciplinada.
“Todo lo que hemos logrado ha sido netamente disciplina”, afirma Alicia con orgullo. “Obvio hay inspiración, pero lo que sostiene el proyecto es trabajo”.
Arresto Discotecario: concepto y resonancia
El EP no es un manifiesto político explícito, pero sí una declaración de actitud.
En un contexto latinoamericano donde la justicia suele ser tema incómodo, Alicia y las Hormigas eligieron el humor y la pista de baile como respuesta. No desde la evasión, sino desde la resignificación.
El “arresto” deja de ser castigo y se convierte en celebración obligatoria. No se sale. No se quiere salir. Es de por vida.
Y en México, donde la noche también es territorio de resistencia y catarsis, la metáfora encuentra eco inmediato.
“Dicen que el público mexicano es desinhibido y muy buen recibidor de la música chilena”, comenta Alicia. La expectativa es alta, pero la ilusión lo es más. “Ir a México es un sueño hecho realidad”.
Qué puede esperar México de Alicia y las Hormigas
Quien asista a los shows en Bajo Circuito, Foro Landó o Beat encontrará:
- Groove funk con base electrónica.
- Letras pegajosas con ironía sutil.
- Energía frontal.
- Un setlist que recorre desde CLAN! hasta Arresto Discotecario.
- Y una banda que entiende el concierto como encuentro, no como trámite.
Más que un debut internacional, esta gira representa un punto de inflexión en su expansión fuera de Chile. Tras su paso por el Festival Rockódromo en 2025 —uno de los escenarios más relevantes del país— el salto a México confirma que el proyecto dejó de ser experimento pandémico para convertirse en carrera.
Cuando la fiesta es una forma de libertad
Alicia habla de la música como algo liberador. Reconoce las reglas de la industria —ritmos de lanzamiento, redes sociales, algoritmos— pero insiste en que el núcleo sigue siendo el placer de crear.
“Me haría mucho placer poder dedicarme solo a esto”, dice.
Quizá ese sea el verdadero arresto discotecario: quedarse voluntariamente atrapado en aquello que te hace sentir más vivo.
Y si el encierro suena a bajo funky, beat electrónico y coro pegajoso, entonces que nadie busque la salida.

