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Más dance que punk, Death From Above 1979 regresa con su cuarto álbum, uno que ilumina el porvenir del dúo canadiense. Checa lo que tenemos que contarte de Is 4 Lovers.

De ser una de las promesas de la primera década del milenio, a ser uno de los enigmáticos regresos en la segunda. Death From Above 1979 es de esas propuestas que causan devoción entre sus fans a cada paso que anuncian. El carácter de los vibrantes bajos de Jesse F. Keeler, más la consistente batería y eufórica voz de Sebastien Grainger. La agrupación ha entregado algunos de los temas más frenéticos del rock moderno sin ni siquiera contar con un guitarrista.

Con todo esto, en 2017 la salida de Outrage! Is Now, generó mucho escepticismo. Dudas justificadas sobre qué tanto podrían explotar el estilo dance punk que los llevó a la fama. Después de tal incertidumbre y un fatídico 2020, en febrero anunciaron su esperado cuarto disco. La noticia llegó acompañada del single One + One, que ya intuía nuevos colores en su sonido.

Afortunadamente estos nuevos tintes le han dado nueva vida a Death From Above 1979. Un logro que superó expectativas con la salida de Is 4 Lovers el pasado 26 de marzo. El título anuncia la temática del amor en sus letras, tan complicado como sexy. Jesse y Sebastien lograron despojarse de obstáculos, ejecutando sus pasajes más dance desde la enfermizamente atractiva Romantic Rights.

Ya desde el inicio en las baterías de Modern Guy, se siente una textura más sintética de sus arreglos. Un primer track que se guía más por secuencias de programación a esa clásica dinámica de bajo-batería. Aun así, el resultado es el mismo: ridículamente bailable, como solo ellos lo logran.

Llega el turno del single One + One que sigue la línea synth pop en su batería. Pero ahora el relieve marcado del bajo de Jesse hace su aparición, dando al clavo con el clásico estilo de Death From Above 1979. A pesar de sus mutaciones en Is 4 Lovers, no hacen falta elementos que remiten a las firmas clásicas del dúo.

El ritmo de Free Animal junto con sus pegajosos riffs demuestran lo sexys que pueden ser sus composiciones. Sus líneas de bajo y vocales ya no son combativas o agresivas. El espíritu de la pista de baile es el que rige ahora su ecléctica producción. Pero esa cadencia no puede evitar convertirse en frenesí con la banda de Toronto. Así lo demuestran en las dos partes de N.Y.C. Power Elite.

Justo a la mitad del disco los sintetizadores calientan motores, listos para tomar el protagonismo en Glass Homes. Un track de cacofónicas secuencias de sintetizadores robóticos que evolucionan en uno de los ritmos mejor trabajados del álbum. No es por nada que mencionan haberse librado de barreras, Glass Homes podría fácilmente aparentar como una interpretación a través de tornamesas.

En ese sentido, Love Letter es una faceta de balada pocas veces explorada por Death From Above 1979. Pero aun así fascinante por sus acordes de piano y la pasional voz de Sebastien, aun en perfecta forma. Por su parte, Mean Streets, referenciando a la película de Scorsese, parece seguir en la línea del synth pop. Pero sin aviso previo, la canción explota en el momento más punk. Es un frenesí contenido, pero que ayuda a enfocar la dualidad de estilos con la que juegan en esta nueva etapa.

Un hito en la inusual historia de Death From Above 1979. Sin la necesidad de cumplir expectativas y sin miedo a sonar tan pop, o artificial como las secuencias finales de No War. La marca de Is 4 Lovers cumple son dos cosas: entrega los mejores momentos del dúo en mucho tiempo, y al mismo tiempo, le da al proyecto emocionantes elementos por explotar en posteriores producciones.

Aun con sus baches, Jesse y Sebastien demuestran tener mucho gas para una propuesta que no deja de emocionar. Por lo pronto, escucha Is 4 Lovers de Death From Above 1979 por tu streaming favorito y compártenos tu opinión.

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REVIEW OVERVIEW
Calificación
Ismael Lara
Apasionado de Conciertos y Nuevos Lanzamientos. Músico neceando desde la Perla Tapatía.
death-from-above-1979-is-4-lovers-resenaEl explosivo dúo de Toronto revela su faceta más bailable en mucho tiempo. Colores brillantes y trabas superadas en una propuesta que se renueva hacia un futuro emocionante, sin perder esa esencia frenética con la que conocimos a Death from Above 1979.