El álbum debut de El Shirota, Tiempos Raros, resuena poderosamente a medida que el mundo se convulsiona de los efectos de la violencia racista de Estados Unidos y dentro del mismo país mexicano con su abuso de poder, en medio de una pandemia global que parece quedarse por una eternidad.

el shirota tiempos rarosFundada por el cantante y guitarrista principal Ignacio Gómez en 2013, la banda pasó por varios cambios de formación antes de decidirse por su configuración actual en 2018: Nacho Gómez, el guitarrista Rubén Anzaldúa, el bajista David Lemus y el baterista Gabriel Mendoza.

La elegante malange postpunk de El Shirota, con su crudeza intencional y su borde volátil, conecta los puntos entre Fugazi y las mejores y más agresivas canciones de Nirvana, y por supuesto, los sonidos de la escena del rock de la Ciudad de México desde los años 90 hasta hoy.

A pesar de las influencias indie clásicas de la banda, su sonido es impredecible y fresco; en canciones como El Bob Rosendo se fracturan y filtran su estética DIY a través del prisma de la cumbia distorsionada, fangosa y lenta de México y la despreocupada rebelión de su escena de rock de los años 60.

El control magistral de la dinámica de la banda asegura que sus canciones nunca se vuelvan monótonas: en Más de una vez, por ejemplo, las guitarras gruñen, gritan y se sobrecargan, se alternan con un elegante lirismo, mientras que La Ciudad (el segundo sencillo) intercambia erupciones punk y ritmos de rock clásico, para luego terminar con una explosión catártica que se desliza en un vibrante y psicodélico sonido de guitarra.

Anterior a los tracks mencionados, la banda juega y se mofa de su apodo en El Chirota, brindándole tres minutos y medio de una catarsis auditiva entre guitarras disonantes que jammean y sirven de encore para conectar con la ya mencionada Más de una vez y su feeling de grunge noventero.

RTL es toda una odisea de canción al ser la más larga, pero no por eso monótona. De hecho, todo lo contrario. Durante los más de sus doce minutos de duración, El Shirota reluce entre un rock más agresivo y progresivo, con jalones y chillidos de guitarra que se apropian del track una vez que los coros y lo melódico dan la entrada; después de eso, todo es una locura que urge presenciar en vivo.

No sé cuánto falta para que sea mañana“, canta Nacho en ¿Cuánto falta? Y justo sobre esa línea nos auto-cuestionamos dentro de esta crisis humanitaria, el encierro, el desabasto emocional, entre muchos otros pensamientos que divagan por la mente al unísono de este tema.

En los últimos días, personalmente tuve el brumoso aquejo mental, esa lombriz inquieta que me hacía preguntar A Dónde Voy en mi cabeza. Cuando Gómez canta: “No sé si desperté / Oscuro amaneció / Pero entendí que ayer no estaba igual que a donde voy”, me recuerda que estamos viviendo en un momento de más preguntas que respuestas.

Si algo necesitaban los de Chiluca para empezar a coronar su gran momento, era por fin tener su primer disco de estudio.

Y Tiempos Raros, llega después de ser los creadores de la mejor canción del 2019 para una estación de radio popular, una sesión portentosa (y de mis favoritas, personalmente) en KEXP y shows brutales donde recopilaron a sus fans más aguerridos debido a sus eléctricas energías.

Tiempos Raros llegó para solidificar un gran proceso, dentro de un terrible momento donde una pendeja pandemia nos impide headbanguear como se debería.

Deja un comentario

Reseña Panorama
Calificación
Ángel Santillán
Explorador galáctico de las órbitas musicales. Vivo en una y mil canciones más.